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lunes, 12 de enero de 2009

La Navidad que pudo Cambiar la Guerra: Alejandría, 1941.

“Madre querida:
Cuando leas estas líneas, yo estaré muerto. Me ofrecí como voluntario para una peligrosa misión que fracasó...”.
Este era el inicio de la primera de tres cartas escritas por el capitán de corbeta de la armada italiana, Luigi Durand de la Penne, dos semanas antes del día de Navidad de 1941. La segunda anunciaba el éxito de la misión, y la tercera comunicaba que había caído prisionero de guerra. Al terminar la misión, alguna de esas cartas se remitiría a su destino.
De la Penne, junto con otros cinco compañeros, estaba a punto de lanzarse a una de las empresas más aventuradas en los anales bélicos: iba a dirigir un desigual desafío al poderío naval británico concentrado en Alejandría, enfrentando hombres de 70 kilos a acorazados de 32000 toneladas y estaba destinado a conquistar una victoria memorable y la admiración de sus adversarios. Winston Churchill diría de su hazaña: "Un ejemplo impresionante y de valor e ingenio sin igual".

La misión encomendada a De la Penne consistía en echar a pique los navíos principales de la fuerza marítima inglesa del Mediterráneo en un momento histórico crítico. Los ingleses acababan de perder un acorazado y un portaaviones a manos de los submarinos enemigos. Los dos acorazados que les quedaban en el Mediterráneo se habían puesto al abrigo de la rada de Alejandría. De la Penne y los voluntarios que le acompañaban debían introducirse a la rada viajando montados a horcajadas en submarinos-miniatura, llamados "marranos", y atacar allí a los navíos de guerra.














A la izquierda, el Capitán y Marqués Luigi Durand De la Penne. A la derecha, uno de los minisubmarinos personales ("marranos") usados en la "Misión Alejandría".

Cada "marrano" tenía 6,5 metros de largo y 50 centímetros de diámetro. Los impulsaban motores eléctricos silenciosos que les daban una velocidad de dos a tres millas por hora y un radio de acción de 10 millas, y llevaban una carga desmontable de 300 kilos de explosivos. Una vez en la rada, los tres equipos de dos hombres debían fijar las cargas de explosivos a los cascos de los buques y tratar de escapar.
Las probabilidades que tenían de volver con vida eran escasas. De la Penne y sus hombres tuvieron que hacer testamento y preparar los equipajes con sus cosas para que los enviasen a sus familias si no regresaban. Ninguno de los componentes del grupo debía ser casado, pero a De la Penne no le seducía la idea de "dejar este mundo sin un sucesor", así que, en secreto, contrajo matrimonio con Valeria Butti, bella hija de una distinguida familia genovesa. Luego, se reincorporó para su misión.

El 18 de diciembre los tres equipos estaban ya a bordo del submarino "Sciré", que descansaba en el lecho del mar frente a la rada de Alejandría. Los últimos informes del servicio secreto confirmaban que en el puerto se hallaban los acorazados "Valiant" y "Queen Elizabeth". De la Penne y el contramaestre Emilio Bianchi, que formaba pareja con él, se encargarían del "Valiant", mientras que el capitán de corbeta Antonio Marceglia con Spartaco Schergat, se ocuparían del "Queen Elizabeth".


Contramaestre Emilio Bianchi y su objetivo, el "HMS Valiant".



















Izquierda, Antonio Marceglia con Spartaco Schergat a la derecha. Abajo, el "HMS Queen Elizabeth".










El capitán de corbeta Vincenzo Martellota y Mario Marino, atacarían un petrolero naval de 16,000 toneladas y después desparramarían bombas incendiarias flotantes con la esperanza de que el petróleo del buque tanque prendiera fuego a toda la rada. Una vez terminada su tarea, las tres parejas ganarían a nado tierra firme y robarían un barco pesquero para ir a encontrarse el día 24 de diciembre con un sumergible italiano.













A la izquierda, Vincenzo Martellota y Mario Marino, a la derecha, integrantes del intrépido comando italiano de la Rada de Alejandría, antecesores de los comandos marinos SEAL.

(Como pueden apreciar, la realidad supera la fantasía, sólo que sin "chicas Bond", puros "muchachos Bond", jejeje).

Cerca de las 2100 horas, las tres parejas navegaron lentamente hacia el faro de Ras El Tin, a 1.5 km de distancia. Había que sincronizar las espoletas de acción retardada, que debían hacer explosión a las 0555 de la madrugada contra el buque petrolero, a las 0605 contra el "Valiant"; y a las 0615 contra el "Queen Elizabeth". Los atacantes todavía tenían tiempo para comer..., quizá su última comida. De unos receptáculos impermeables sacaron pollo frío, pan y pequeñas botellas de champaña. (El estilo ante todo, al fin caballeros).

En el momento de aproximarse a la red de acero que protegía la boca de la rada, De la Penne meditaba sobre lo que convenía hacer. Entonces, el faro y el puerto se iluminaron repentinamente. ¡Llegaban unos barcos! Y apenas se abrió la red para darles paso, entre las sombras aparecieron tres destructores y los tres "marranos" los siguieron dando bandazos en su estela.

El mejor lugar para colocar los explosivos era debajo de la torre número 1. Para comprobar la posición, De la Penne subió a la superficie, desenrollando una bobina de alambre que le guiaría de nuevo al "marrano" en su descenso. Cuando volvió a las tinieblas del fondo del mar, el motor de la pequeña embarcación no arrancaba. Al sospechar que el alambre pudiera haberse enredado en la hélice, se volvió hacia donde estaba Bianchi para hacerle señas de que lo desenredara. Pero Bianchi había desaparecido. De la Penne tuvo que trabajar... solo.

La carga explosiva estaba todavía a 30 metros de la posición debida. Trabajando con las ateridas manos desnudas, De la Penne empezó a arrastrar centímetro a centímetro aquella carga de 300 kilos sobre el fondo lodoso. Al cabo de casi una hora de esfuerzos, la carga quedó por fin en la posición debida, pero De la Penne estaba demasiado exhausto para fijarla al casco. Sin embargo, como el explosivo reposaba en el fondo a sólo 1.5 m del buque, tenía la seguridad de que cumpliría su misión. Eran las 0300 de la madrugada. Faltaban otras tres horas para la explosión.
A punto del desmayo, subió a flote, pero no sin causar un leve chapoteo. Este fue visto por el vigía de cubierta del "Valiant", que le iluminó con un reflector. Hubo disparos y, viendo cerca una boya, De la Penne nadó hasta ella en busca de protección. ¡Detrás estaba Bianchi! El equipo de respiración le había fallado y casi había perdido el conocimiento; subió a flote, volvió en sí en la superficie y nadó hasta la boya.


Pronto llegó un bote que hizo prisioneros a los dos italianos y los llevó a bordo del "Valiant". A las 0330 de la madrugada los interrogó en el castillo de popa el segundo de a bordo. Aparte de declarar sus grados y números correspondientes, ambos prisioneros se negaron a divulgar información alguna. Los separaron, y De la Penne fue encerrado en un compartimiento de la bodega del "Valiant", ¡casi directamente sobre los explosivos! Reanimado con un vaso de ron y cigarrillos que le dio un marino compasivo, De la Penne fue contando los minutos: las 5:30, las 5:40... ¿Pensaría en su familia, en sus camaradas, en su fin? Sabía que al explotar la carga el podría morir. Difícil situación para cualquier hombre...

De pronto, se oyó un rumor sordo en la lejanía. ¡Martellota y su compañero habían volado el buque petrolero! La explosión le había arrancado toda la popa, y además había averiado un destructor fondeado a su costado, pero las bombas incendiarias no produjeron el resultado previsto. Eran ya las 5:54... , faltaban sólo 11 minutos.

En estos momentos, muchas cosas debían estar pasando por la mente de nuestro personaje. ¿Qué hubieran pensado o hecho ustedes, camaradas de la Red? Supongo que podríamos haber simulado saber algo importante, y pedir que nos trasladaran a tierra firme. O por lo menos, pedir un café "antes de confesar", pero en cualquiera de los casos, lejos de donde él sabía "volaría" el buque y sus tripulantes. ¿O no?

Supongo que es así como nacen las Leyendas:

Faltando unos minutos para la explosión, De la Penne comenzó a golpear con insistencia a la puerta de su celda, pidiendo que le llevaran inmediatamente ante el comandante del acorazado, el capitán de navío Charles Morgan. Había tomado una decisión que lo honraría en los anales de la Guerra del Mediterráneo...

-Su buque va a volar en 10 minutos -previno al capitán británico-. NO QUIERO MATAR gente innecesariamente, así que le recomiendo que reúna a toda su tripulación sobre cubierta sin perder tiempo.
-¿Dónde ha colocado el explosivo? -preguntó Morgan-. Si se niega a decírmelo, tendré que enviarle otra vez a la bodega.
PERO De la Penne SE NEGÓ A REVELARLO. Si Morgan hubiera llegado a saber que la carga estaba suelta en el fondo del mar, sacaría al "Valiant" instantáneamente de allí y lo alejaría del peligro.


De modo que, mientras le llevaban otra vez a su celda y el sistema de altavoces del acorazado ordenaba que todos los tripulantes subieran rápidamente a cubierta, De la Penne mantenía los ojos fijos en su reloj. Era muy probable que los minutos que iban pasando fueran también los últimos de su vida. ¿Habría dispuesto bien la espoleta retardada? Lo peor es que en la oscuridad era imposible ajustarla al segundo exacto.

La explosión se produjo a las 6:06. El "Valiant" se estremeció y se llenó de humo. De la Penne salió despedido a través de la celda y perdió momentáneamente el sentido. Cuando lo recobró, vio que la explosión había arrancado la puerta. Subió a cubierta sin llamar la atención y observó fijamente al "Queen Elizabeth", que se hallaba próximo. A las 6:15 hubo una atronadora explosión. Marceglia había colocado la carga justamente debajo de la sala de máquinas del "Queen Elizabeth", de cuyas chimeneas brotó un surtidor de aceite que cayó sobre el puente y sobre el "Valiant". Como el mar tenía allí poco calado, los tres navíos tocaron fondo, pero se mantuvieron derechos.

En aquel momento, damas y caballeros, la armada italiana era la DUEÑA ABSOLUTA del Mediterráneo y, con la protección de sus cruceros, no tenía ningún problema para abastecer a las tropas alemanas e italianas del norte de África. ¡La Victoria parecía inclinarse, al fin, a favor de Italia y su aliada, Alemania, gracias al heroísmo de estos hombres!

Sin embargo, los cruceros nunca se aventuraron a salir..., por una increíble, inaudita y torpe razón. Las fotografías de reconocimiento aéreo tomadas al día siguiente fueron interpretadas acertadamente por los especialistas del servicio secreto italiano: el "Valiant" escoraba a babor; el "Queen Elizabeth" estaba hundido de proa; claramente se veía que estaban seriamente averiados.

¡Pero Mussolini sabía más que nadie! Afirmó que los buques no habían sufrido daño alguno. Aunque se trató de convencerlo de lo que esto implicaba, sus decisiones eran indiscutibles. Así, la flota italiana permaneció en puerto y desperdició una de las mayores ventajas que jamás habría tenido. Nunca más podría recuperarse de este fiasco. ¿La guerra hubiese tomado otro curso? Eso jamás lo sabremos.

Los ingleses hicieron cuanto les fue posible por dar visos de verdad al increíble desatino de Mussolini. Mientras bajo la superficie del mar se hacía una frenética labor de reparación de las vías de agua de 12 metros abiertas en los cascos de ambos navíos, encima de ella reinaba la calma. Los dos buques se las arreglaron para mantener el fuego en sus calderas, mientras que en cubierta se celebraban conciertos y recepciones. Todavía habría de transcurrir más de un año antes de que ninguno de los dos estuviera en disposición de volver a entrar en acción.

Los seis comandos italianos cayeron prisioneros. De la Penne fue enviado al Cairo y de allí a Palestina, desde donde logró escapar a Siria. Capturado nuevamente, se le puso a bordo de un buque que se dirigía a la India. Indomable, volvió a fugarse en la India, y una vez más se le capturó.

Hay hombres que nacieron para la Acción: poco después de hacer Italia la paz con los aliados en 1943, De la Penne fue repatriado y de inmediato se dio cuenta que había que frustrar los planes de los alemanes en retirada para obstruir el puerto de La Spezia. En compañía de otros voluntarios, y repitiendo la hazaña de Alejandría, se introdujo sigilosamente en la rada y echó a pique, antes de que pudieran sacarlos hasta la boca del puerto, los buques con que los alemanes pensaban obstruirlo.

Al fin, terminada la II Guerra Mundial, un día de 1945 se celebró una ceremonia extraordinaria. El príncipe heredero Humberto de Italia se disponía a otorgar la "Medaglia d'Oro", la más elevada condecoración de su país, a De la Penne y sus compañeros. Entre los invitados a la ceremonia se encontraba, como ironía del destino, el en ese entonces Vicealmirante Sir Charles Morgan, jefe de las fuerzas navales británicas del Mediterráneo: sí, aquél antiguo comandante del "Valiant". Gracias al aviso dado por De la Penne no se había perdido NI UNA SOLA VIDA entre la tripulación de los 1,700 hombres del "Valiant".

En el momento más emotivo de la ceremonia, el príncipe Humberto, después de una breve pausa, sonrió, y caballerosamente se volvió a Sir Charles Morgan e, invitándolo a sustituirlo en su puesto, le dijo:

-Almirante, creo que le corresponde a usted condecorar a este caballero.


De izquierda a derecha: Luigi Durand De la Penne, la presea "Medaglia d'Oro" y el Destructor (Cazatorpedero) Serie "Durand De la Penne".
El "Ammiraglio di Squadra" (Vice-Almirante) Luigi Durand De la Penne (1914-1992) se despidió de este Mundo en Genoa, Italia, donde también nació, un día cercano al de hoy, el 17 de Enero de 1992. En su honor, y el de toda la Armada Italiana, que dió Hombres de esta Naturaleza, se denominó a su moderna Clase de Destructores Navales como la "Serie Durand De La Penne", cuyos representantes actuales son la nave insignia "Luigi Durand De la Penne" (D560) y la "Francesco Mimbelli" (D561).

Y ahora, ¿qué les puedo decir? Sólo que tal vez, tal vez, en los peores momentos de nuestra(s) Historia(s), existen personas que sacan lo mejor de nuestra especie... y a pesar de nuestro pesimismo, nos enorgullecen.

¿Nos leemos la próxima? Será un honor para mí.

Con un cariñoso saludo mediterráneo, se despide de ustedes,

El Marítimo Unicornio...

sábado, 20 de diciembre de 2008

Capítulo Primero: La Navidad que detuvo una Guerra, Ypres, Bélgica, 1914.

Queridos lectores y amigos del ciberespacio:
Estamos en 1914 y el año comenzaba prometedor para una Europa en su apogeo cultural, material y político. Desde fines del siglo pasado, el XIX, las grandes potencias europeas habían mantenido la paz a pesar de crisis políticas diversas. Sin embargo, existía la semilla de una confrontación dadas las condiciones histórico-políticas de la región.

Como se sabe, cuando el archiduque y heredero del Imperio Austro-Húngaro, Francisco Fernando y su esposa sufren un atentado mortal en Sarajevo en junio de 1914, la tardanza en la reacción de Austria, convierte una crisis local en una crisis política europea, y se sale de control, dando origen a la "Gran Guerra".

Curiosamente, al principio esto provoca una euforia patriótica y nacionalista sin precedentes. Algo que al final de la guerra se convertiría en una decepción que arrastró al mundo a consecuencias impredecibles, desde el ascenso de un gobierno socialista y el voto femenino, hasta la caída de grandes imperios europeos y un nuevo orden mundial, donde los Estados Unidos se convertirían en la nueva potencia mundial. El Mundo ya no volvería a ser el mismo...

Sin embargo, esta "Gran Guerra" también es recordada por haber dado origen a un hecho sin precedentes en la historia. Los registros históricos relatan que este breve paréntesis de Hermandad y Humanidad enmedio de una de las confrontaciones bélicas más sangrientas y terribles de nuestros tiempos se inició en Ypres, en Bélgica, en el frente occidental.


Los historiadores le han llamado: "La Tregua de la Navidad"...
En la víspera de Nochebuena de 1914, informes de inteligencia militar aseguraban que, aprovechando la proximidad de dicha festividad de paz y amor, los alemanes (que eran descritos como unos "monstruos" por la propaganda británica) atacarían a gran escala aprovechando el sentimiento en la mismísima Nochebuena. Al ver esto, del lado alemán también se prepararon para una posible ofensiva "traicionera" durante una fecha tan especialmente señalada.
Así, los soldados británicos apostados en la llamada "Tierra de Nadie" (zona fortificada de trincheras y armamento entre los frentes) en Ypres, Bélgica, fueron obligados a mantenerse alertas y vigilantes, sin otorgar permisos (mas que a los altos oficiales, como se imaginarán) y soportando la soledad, el frío, la tensión y el miedo, en vísperas de Navidad... del mismo modo que los teutones.
Permítanme introducirlos al ambiente: la mayoría de estos combatientes eran jóvenes imbuidos de fervor patriótico, que pensaban (como la mayor parte de los europeos) que su bando llegaría a una rápida victoria, por ser los "buenos" y por tanto, tener el favor de Dios. Después de meses de estancamiento, llegaron a la deprimente y terrible "guerra de trincheras", una confrontación donde se peleaba en frentes de kilómetros extensos de zanjas, sin un avance real, y donde un descuido como asomar un poco de más la cabeza implicaba morir a manos de algún francotirador enemigo. Cuando en momentos "apropiados" se escuchaba el temido silbato de un oficial, había que salir de las trincheras para atacar las posisiones enemigas, ganar unos metros, y perderlos luego en la retirada, cuando eran salvajemente bombardeados por la artillería enemiga y el consiguiente contraataque... y así para ambos bandos. No había allí ninguna Gloria, ni Honor, ni nada de lo que les habían dicho antes de reclutarse. Sólo Horror y Desesperación (¿alguien sabe de una guerra que no los tenga?).
Entonces, volvamos a esa fría y estresante Nochebuena de 1914. Cuando los nerviosos y cansados vigías británicos observaron movimiento y luces en el lado alemán, dieron la voz de alerta y se prepararon para lo peor.
Y aquí comienza la Leyenda:
Los sobrevivientes de ese hecho contaban que los soldados alemanes colocaron arbolitos de Navidad que les habían enviados por orden del Káiser, con raciones extra de alimentos y licores, sobre el borde de sus trincheras. Otros relataron que comenzaron a escucharse villancicos en el lado de los teutones, y después la respuesta cantada desde el otro bando, intercambiando canciones como antes se intercambiaban balas y morteros...


Este es un fragmento de la galardonada película "Joyeux Noël" ("Noche de Paz"), donde se hace una reseña de los sucesos que desencadenaron aquélla legendaria "Tregua de Navidad" de la Nochebuena de 1914, en Ypres, Bélgica.[La versión equivalente en español se puede ver en http://mx.youtube.com/watch?v=o__bJZVk49U&feature=related ].
...hasta que en ese inesperado y casi irreal clima de confraternidad, algunos soldados germanos comenzaron a salir desarmados de sus trincheras, mientras los soldados franceses y británicos (ingleses, escoceses, galeses) los miraban asombrados, hasta que también se decidieron a salir, para después compartir chocolate, tabaco, pan y licor.
Posteriormente, harían el intercambio de objetos personales: fotografías, recuerdos, incluso los que no tenían nada que dar se arrancaban los botones de la casaca para entregarlos a sus nuevos "conocidos": con los que hacía unas horas se estaban matando.

Luego, cada bando pudo recoger a sus muertos y darles una digna sepultura (como se aprecia en el 2do. video). Imagínense una de estas escenas: alemanes enterrando a sus amigos y hermanos, recibiendo la bendición de un capellán inglés, al acorde de una marcha de honor interpretada por gaiteros escoceses y ayudando a sepultarlos por manos francesas. Al final, se celebraron ceremonias religiosas conjuntas y cuenta la leyenda (y algunos testigos, como Hubbert "Bertie" Felstead, fallecido en el 2001 a los 106 años!) que se celebraron partidos de fútbol entre uno y otro bando, donde ganaron los alemanes (desde entonces, caramba!!) por 3-2 y 2-1, aunque según Felstead, "éramos más de 100 soldados, como 50 por bando, pateando una especie de pelota y al final ya nadie contaba los goles!!".

Esta tregua comenzó a extenderse por todo el frente, hasta que inevitablemente los mandos superiores se dieron cuenta de lo que pasaba. Hubo castigos y represalias diversas en contra de los principales "instigadores" de esta Tregua: la mayoría fueron enviados a posiciones más ofensivas. Algunos franceses fueron pasados por las armas, como escarmiento. Los alemanes fueron enviados al terrible frente oriental, contra los rusos. Y desde entonces, cada víspera de Navidad se realizaban terribles bombardeos sobre el frente para evitar que se "relajara la combatibidad de los soldados" (??!!).


Los comandantes de cada bando ocultaron estos hechos. Las fotografías y cartas donde se evidenciaba este legendario hecho, fueron confiscadas y destruidas. Sin embargo, una mínima parte logró pasar la censura, y los sobrevivientes de este hecho llevaron la Leyenda de La Tregua de Nochebuena a sus familias, como Alfred Anderson, un escocés fallecido en noviembre de 2005, a los 109 años!! Fue el último sobreviviente aliado testigo de este increíble suceso. Y a pesar de todo, ahora sabemos de esta historia que pareciera argumento de película, pero que, para Honor y Gloria de la especie humana, realmente ocurrió.
Y de hecho, se convirtió en una referencia recurrente, como en la película de donde se toman los fragmentos que ilustran este post: "Joyeux Noel", 2005. (En particular, me gusta por las interpretaciones de nuestro conocido, tenor mexicano Rolando Villazón, que dobla a uno de los actores principales de la película). También la película "Oh,What a Lovely War!" (1969), de Sir Richard Attenborough (del que recordarán la superproducción "A Bridge Too Far", 1977, con Liv Ullmann, Sean Connery, Michael Caine, Robert Redford, etc.) y el video de Paul McCartney "Pipes of Peace" (1983) hicieron referencia a este extraordinario hecho.



Quizá nosotros, aunque en tiempos de crisis, no podamos imaginar lo que significa sentir la solidaridad y la hermandad humanas, como se debe sentir en situaciones de verdad límites. Tal vez nos quejamos con justa razón de vivir un tiempo con dificultades. Pero no olvidemos a los obreros, campesinos, artesanos y estudiantes que con cierto equivocado idealismo y engañados por ideas falsas de Honor, Patria y Gloria, sacrificaron sus vidas en vano, hasta que en una fecha como estas, descubrieron que ante todo y después de todo, Todos Nosotros Somos Hermanos. Y que podemos contar con quien menos esperaríamos, solamente dándonos la oportunidad de conocernos... y compartir nuestro afecto y amistad.

¿Demasiado idealista? Quizás sí. Pero a veces hay que apostar Todo a nuestros Antiguos Principios. Porque si eso no vale la pena, entonces, ¿¡qué diablos hacemos aquí!?
Esperando que estas épocas los llenen de la Confraternidad y Esperanza que acompañó a los soldados de Ypres, en esa Navidad de 1914, y con el primero de muchos abrazos afectuosos y con enorme cariño, se despide por ahora,
El Idealista (se nota?) Unicornio...
P.D. Espero no haberlos aburrido, pero tenía que contarles todos los antecedentes. Si gustan, los espero en la próxima entrega, en otra Navidad inolvidable para muchos marinos y soldados: Capítulo Segundo: La Navidad que pudo cambiar la Guerra: Alejandría, 1941.

martes, 16 de diciembre de 2008

Presentación: Cuentos para una "Navidad en crisis"

Hola, queridos camaradas de la Red.

Estamos ya a principios de Diciembre, en los inicios de lo que se conoce en México como "Marathon Guadalupe-Reyes", haciendo referencia al periodo que va desde el 12 de Diciembre, Día de la Virgen de Guadalupe, hasta el Día de los Santos Reyes, el 6 de Enero. Estas fechas, como a muchos niños, me daban mucha ilusión... excepto por un pequeño detalle.

Recuerdo a mi Tía Nena, que para darnos ejemplos de comportamiento, nos relataba cruentas historias de niños desobedientes o rebeldes, a los cuales les pasaban cosas que... bueno, con decirles que las maldades de Freddie "Navajas" Kruger y Jason "Viernes 13", en conjunto, no se comparaban a lo que les pasaba a los personajes de los cuentos de la Tía Nena, jejeje. Se supone que estas historias tenían fines "educativos", pero la verdad, eran traumatizantes.


Ahora, un siglo después, quise retomar esa tradición para relatar historias fuera de lo común, pero ahora intentando distraer, inspirar si se podía o por lo menos hacer pensar un poco a los infantiles escuchas de mi región. El problema es que ahora ocurrió el efecto contrario: l@s niñ@s y adolescentes me preguntaron si esos cuentos navideños tenían sentido en nuestro mundo moderno, con tantas guerras, actos de violencia y de maldad, y entre noticias de tragedias y desesperanza. ¿Para qué creer en la historia de San Nicolás de Bari (luego evolucionado a Santa Claus en muchos lugares), los Reyes Magos o las "Florecillas" de San Francisco de Asís, si esas situaciones, personas y, sobre todo, VALORES, sólo son ecos de un pasado legendario, pero ya extinto? (Lo que preguntan los chamacos de hoy, vive Dios!!).



Y ahí fue donde ocurrió. Como sabrán, los miembros de la Cofradía de los Unicornios ha pasado por muchos de los peores lugares de esta Tierra (y si no lo sabían, bueno, ya solté el chisme): lugares en guerra hasta desastres naturales (y otros no tanto) en diversos sitios (Nicaragua, México, Perú, etc.) y misiones tipo "Médicos Sin Fronteras". Y en muchos de estos sitios, donde la Oscuridad campea, siempre hemos visto brillar un tenue Rayo de Luz, que generalmente se convierte en un faro que guía a lo mejor de las personas hacia el exterior, aun cuando no supieran que fueran capaces de hacer esas hazañas o milagros... como quieran llamarles.


Estas historias no tratan de ser melosas. De hecho, algunas pueden ser traumatizantes. Pero de todas ellas podemos extraer una lapidaria conclusión: desgraciadamente (pero también afortunadamente) el Ser Humano saca lo Mejor de Sí Mismo... cuando las Cosas Ya no Pueden Estar Peor...!


Curiosamente, l@s jovencit@s que escucharon estos "cuentos" quedaban con mejor semblante y más motivados que los que escuchaban los clásicos cuentos navideños de amor y esperanza. Quizás porque ahora sabían que, aún en las peores situaciones que hemos enfrentado (y sin mencionar el Pleistoceno, jejeje), cuando todo parece ir empeorando, es cuando nos hemos probado a nosotros mismos que, sí, valemos la pena, después de todo... y que podemos superar estas "crisis"... UNA VEZ MÁS.


Entonces, los Caballitos con Cuerno invitan el café de olla y comenzaremos a relatar los...









"Cuentos de Navidad para Tiempos de Crisis".

Iremos desde las "Navidades Pasadas" hasta la "Navidad Futura", pasando por la "Presente" (y que nos perdone tomar prestada "ligeramente" la idea nuestro buen Carlitos. Nomás por un ratito. Gracias, Mr. Dickens). Espero no aburrirlos demasiado, y que me acompañen en el viaje, como lo hicieron l@s chav@s que inspiraron estos relatos.

Nada más consigo descifrar cómo carambas subir un video a estos escritos (llevo 5 días intentándolo... si será "borrico" y no "caballito" con cuerno el tal Unicornio... Auxilio!!!), y si no, les pongo la liga a YouTube, con tal de no retrasar más esta "plática".

Así, el siguiente "post" tratará sobre...

"La Navidad que Pudo Detener Una Guerra: Ypres, Bélgica, 1914".

Y si desean acompañarme frente a la fogata del campamento, con un legendario café de olla y los tamalitos de picadillo del Norte (pero de Veracruz, pues'n), los espero pasado mañana, para compartir una crónica más del


Ignorante Borriquito ("Con mi burrito sabanero vamos todos a Belén...") con Cuerno.

P.D. Después... ¿podría pedir ayuda este desinformado Uniborriquito para "subir" videos al tal "Blogger"? ¡Caramba, qué pena!

martes, 3 de junio de 2008

Nada es Verdad, Nada es Mentira, pero... ¿¡de quién es el Cristal con que se Mira?!

Mentir: Dar por cierto (de manera deliberada) lo contrario de lo que se tiene por verdadero.

Mentira: expresión contraria a la verdad; (fig) vanidad, error, ilusión.

Durante estos últimos tiempos, el que este escribe ha estado en proyectos de ayuda (y de auto-ayuda, que es mejor). El problema es que, sistemáticamente, he visto que las personas involucradas comienzan bien, pero luego empiezan a defender posiciones de provecho personal, y al cuestionarles el por qué (recuérdese que el Unicornio es, generalmente, muy curioso y preguntón, además de "demasiado" directo... en ocasiones), comentan que no es así, que estamos viendo "lo negro" donde todo es "blanco", que vemos "moros con tranchetes" (ya saben, frase tradicional que equivale a "enemigos con cuchillas curvadas"... pero, ¿y si soy moro yo también?) y otras excusas por el estilo.

Y, evidentemente, en cuanto pasa el tiempo nos damos cuenta que mintieron. Y aquí se queda el Caballito con Cuerno, una vez más, solo y su alma. No nos asusta la soledad. Pero sí un poco la falta de respuestas. De modo que, aprovechando el tiempo antes del enfrentamiento que ya se ve venir, me pregunto (y les pregunto)...

¿¿Por qué mentimos??


OJO: los Unicornios NO juzgan. Sólo somos curiosos. Y si hallamos respuestas, mejor que mejor. De modo que les presento algunas de mis preguntas y casos de estudio para pasar un rato ameno de agradable (o incómoda) discusión.

1.- ¿Será por poner una coraza de protección? Eso me recuerda el conflicto Esparta-Atenas. Los primeros, poderosos por encerrarse en sí mismos. Los segundos, abiertos y flexibles. Al final, aunque la guerra de veintitantos años la "ganaron" los espartanos, la flexibilidad social y económica de los atenienses los invadió, rompiendo sin darse cuenta su gran fortaleza: el aislamiento guerrero de los espartanos. Y con esto, tiempo después, caerían los invencibles espartanos por vez primera contra los guerreros de Tebas. Jamás volverían a levantarse.



A la izquierda, ubicación de Atenas en el territorio griego. A la derecha, localización de Esparta, con fines de comparación.
Enmedio, vista del Templo de Zeus, nada más para presumir la composición de la fotografía, ustedes perdonarán.

2.- El famoso experimento de los niños con las marionetas del lobo y el cordero: según este célebre experimento, hasta cierta edad, los niños NO pueden mentir: Se presentaba ante un niño de entre 3 y 6 años (si mal no recuerdo) una marioneta representando un corderito.

Este le decía "Me persigue un lobo. Voy a esconderme por aquí, abajo de (por ejemplo) esa cajita, ¿sí?" Posteriormente, aparecía la marioneta del lobo y le preguntaba a la criaturita: "¡Hola amiguito(a)! Oye, ¿has visto por aquí a un corderito? ¿No sabes dónde está?" Y el niño, inocentemente, le respondía dónde se había ido el corderito.

PERO... Después de cierta edad (4-5 años, si no me equivoco) los niños SE DABAN CUENTA de que si decían la VERDAD, el "lobo" se llevaría como almuerzo al "cordero"... de modo que MENTÍAN (¿una falta "menor"?) para librar de la muerte (¿una falta "mayor"?) al corderito. Esto, ¿es un reflejo de nuestra vida social? Es decir, ¿es aceptable cierto grado de "desinformación" para sobrevivir en un medio?

[Aquí, tendría que solicitar la versada opinión de l@s lector@s con formación en psicología. Ya saben lo curiosos que son los Caballitos con Cuerno. 'chás Gracias].

Ahora bien: a nivel de contendientes o de competencia social, supongo que así tenemos que ser ¿o no? Los antiguos lo llamaban "estrategia" (en honor a los generales griegos, o "strategós"). Maquiavelo, Fouché, Sun-Tzu, lo consideraban privilegio de líderes y príncipes (en el sentido de "privilegiados entre los hombres"). Por lo tanto, ¿es una excusa de sobrevivencia?

3.- Mentir se considera "engañar" en el sentido malsano. Pero hay "mentiras piadosas" que se consideran "socialmente benéficas", sobre todo con aquéllos que, según nosotros, queremos bien, o pra fines que son, EN PROMEDIO, más "benéficos" que otros. ¿Es cuestión de enfoques? Veamos otro ejemplo histórico:









A la izquierda, expansión del Imperio Asirio entre 824 y 671 a. de C.
A la derecha, grabado del ejército asirio.
Enmedio, espacio en blanco, en apoyo (but of course!) al NO calentamiento global (los colores claros reflejan la energía).
(OK, OK, me pasé de chistoso. Continuemos, por favor...)

Los asirios, que conformaban un pueblo humilde, originalmente ganadero y agricultor, se transformaron en un imperio en base a tres simples máximas: 1) La Obediencia a sus Mayores y a su Gran Sacerdote o Rey; 2) Saber montar y luchar, al mismo tiempo, a caballo; y 3) DECIR SIEMPRE LA VERDAD a los suyos.

Nótese por favor la 3ra. máxima. Por sí sola, esa costumbre generaba una Confianza absoluta, proverbial, entre un grupo social cerrado: el pueblo Asirio. Y como todos saben (y si no, ahora se enterarán) el más fuerte catalizador de una civilización es LA CONFIANZA. Con esto, conquistaron otros reinos a su alrededor, más poderosos, sí, pero también más corrompidos o más hedonistas... PERO, eso sí, ya SIN CONFIANZA en sus autoridades, en sus instituciones, en sus líderes... EN ELLOS MISMOS, a fin de cuentas...

... hasta que se contagiaron de estos "virus" sociales y, comenzaron con las intrigas y mentiras palaciegas; ustedes saben, tomaron ciertas costumbres de los pueblos conquistados, entre las cuales se encontraba la de "mentir gentilmente" a sus líderes y superiores, para mantener el "Status Quo". Comenzaron a "civilizarse" cada vez más en este sentido y finalmente, tiempo después, cayeron frente a otros pueblos, más unidos y fuertes... repitiendo este Ciclo sin Fin de las Civilizaciones (y de los Seres Humanos en general).

Luego entonces: ¿nada es verdad ni nada es mentira, todo es según el color del cristal con que se mira? Y mi curiosidad sería: ¿Quién es el Dueño del "Cristal"? ¿Nosotros? ¿Nuestros prejuicios? ¿Nuestros intereses de grupo o personales? ¿O simplemente nuestros temores e inseguridades?

Lo que sí puedo decirles es que no nos sintamos tan culpables. En realidad, según la Teoría de la Información, cualquier elemento de conocimiento que nos aleje un poco del caos primigenio, o invirtiendo el signo de la Entropía generada (termodinámicamente hablando), contribuiría a construir, no a destruir. Y en tal caso, sea verdad o sea mentira, la información pertinente, vital, será aquella que nos ayude a construir, NO A DESTRUIR.

Y por el momento, los dejo pensando y no sigo más, porque este es uno de esos temas que le ponen "chinita" la piel (léase: "dar escalofríos") a casi cualquier persona. Y me adhiero a los "Motivos del Oidor" para no seguir por el momento (y a que tengo que volver a las actividades que les relataba al principio. Espero que salgan bien esta vez).

Después de todo, siendo ferozmente veraz, o con "mentiras piadosas", como diría una admirada (e inolvidable) amistad:
"Los Hombres hacen lo que DEBEN Hacer... porque DEBEN HACERLO. Todo lo demás, lo que le Sigue, Ya NO LES PERTENECE."

Y, a propósito: ustedes qué opinan. Nada más NO ME MIENTAN, ¿Eehhh?
¡OK, fue una broma...! Y me retiro por el momento, para consultar el Web Site de "El Sotano", una librería mexicana: me dicen mis colegas que ganamos la "trivia". (Mientras no sea uno de esos avisos falsos de "Acaba de ganar un Crucero Todo Pagado... nomás díganos su número de Tarjeta de Crédito y NIP para verificar y ¡Felicidades!" ¿No les ha tocado a ustedes este intento de fraude? ¡No vayan a caer en la trampa, por favor! Es más, mejor ni voy, capaz que nomás quieren atrapar al Unicornio para hacer amuletos con el Cuernito de todos tan querido, jajaja).

Con mis mejores deseos porque tengan un fructífero día, donde la Verdad ilumine sus corazones (porque la peor Mentira, eso sí, es la que se dice uno A SI MISMO... lo demás, es política, jejeje), se despide, alistándose para un jueguito de póker (para poner a prueba la teoría de este artículo, but of course!),

el tahúr Unicornio.

P.D. Cuídense mucho, y hasta la próxima "polémica", digo, ponencia, jejeje.