miércoles, 14 de noviembre de 2007

¿Daña más la indiferencia?

Es martes 13. Cabalístico. Y la gente pasa a mi alrededor como "encogiendo" los hombros. Pero no es por el día... ha de ser por el frío...
En fin, pasan las personas, algunas con miradas tristes. Y entonces se me acerca una señora con su niño: "¿no sabe como cuánto tarden en atender? ¡Es que ya llevo aquí media hora y nadie me hace caso!"
Y ahí va el que esto escribe, Cuerno en ristre, a ver por qué la tardanza. Ocurre que nuestra eximia burrocracia no la había tomado en cuenta, porque ¡se habían ido a desayunar! ¡Ya no la friegan! Pero el punto es que pasaban y pasaban y hacían como si la señora NO existiera. Y creo que es de lo que más puede enardecer a cualquiera: la sensación de indiferencia que nos envuelve en estas áridas zonas urbanas. Sin embargo, platicando con la Sra., me entero de que su melancolía se debía a que su pareja no llegaba, y el desinterés que mostraba hacia su familia... aún más de lo que exhibían estos burrócratas desconocidos (aunque esto no es pretexto para su falta de atención!).
Todavía estábamos platicando, cuando, a punto de pasar, llegó corriendo el señor, diciendo que el tráfico estaba fatal y otros justificativos por el estilo. Pero hubieran visto la cara de la señora: estaba aliviada, ¡qué digo! ¡Estaba feliz! Y más cuando el señor empezó a exigir que los atendieran, cosa que ya habían empezado a hacer.
Me puse a pensar, cuán sencillo es que hagamos sentir bien a las personas, mediante el simple expediente de hacerlas sentir que EXISTEN. Tan simple como eso. En una civilización que empieza a corromperse por su falta de Empatía o "Humanidad" (luego hablaré de esto), ¿qué nos cuesta mostrar algo de interés por nuestros semejantes? ¿No nos damos cuenta que la INDIFERENCIA hiere más que quizás cualquier otra cosa? ¿Y tal vez eso haga que estemos inmersos en esta "Era de la Depresión?"
Y por asociación de ideas, recordé Oootra historia (si sigo así, el vivaz Unicornio será rebautizado, sin lugar a dudas, como "El Nano Unicornio"... pero eso será oootraaa Historia, juar, juar! ¿Recuerdan a la "Nana Goya"?).
Tiene que ver con el hecho de que, aunque nos falte algo que la mayoría ESPERA, no siempre implica que haya desinterés o falta de afecto.

Había una vez... (¿listo el café de olla y las galleticas?) :

...un gran maestro llamado Zubin Mehta, director de orquesta hindú, de serio carácter y siempre dispuesto a retos profesionales. De hecho, primero quiso estudiar medicina y se inclinó al final por la música. Quizá lo recuerden como el director en el 1er. concierto de "Los Tres Tenores" en 1990, y como el director del Réquiem de Mozart, en un concierto a beneficio de las víctimas del horror de las guerras fratricidas en lo
que era Yugoslavia, justo en las ruinas de lo que fue la Biblioteca Nacional de Sarajevo, como un símbolo en contra de la locura de ese conflicto, en 1994.
Ese es Zubin Mehta.
Pues bien. Esta historia empieza en la ciudad de Praga, donde se había hecho una tradición que su festival anual de primavera se cerrara con la ejecución de la novena sinfonía de Beethoven. En 1963, la filarmónica checa encargó al renombrado y estricto maestro hindú, Zubin
Mehta, que la dirigiera en la catedral de San Vito.
(Esta Catedral, Katedrála Svatého Víta en checo, la más antigua catedral gótica de toda Europa, se encuentra DENTRO del llamado "Castillo de Praga" (Pražský hrad), que es el castillo más grande de todo el mundo. Aparte, es un monumento a la perseverancia: comenzada su construcción un 21 de noviembre de 1344, no se terminó sino hasta el siglo XIX, siendo abierta al público ya totalmente terminada el 28 de diciembre de ¡1929! ¡585 Años Después!). Véanse las fotografías:
El nunca antes había dirigido esa magna obra y ahora le tocaba hacerlo para los checos, que además tenían fama de ser muy exigentes. El día designado, al observar desde la sacristía, el director huésped vio cómo se llenaban los asientos delanteros con funcionarios municipales y el cuerpo diplomático residente. Detrás de ellos había unas 8,000 personas, todas de pie. En esas estaban, cuando uno de los directores del festival se aproximó y le susurró a Mehta: "¿Le explicaron a usted que NO HABRA APLAUSOS? Por tradición no se permite aplaudir dentro de la iglesia".



¡Caraxo! (¿Expresión en checo que significa "me lleva la chiretongada?") ¡Todo había ido mal durante los ensayos; y para colmo esto! Para el maestro Mehta, conservar el aplomo aquella noche era una de las tareas más difíciles que tenía ante sí. Pero la Novena Sinfonía (¿ya la han escuchado?), como ninguna otra composición musical, le parecía escrita para inspirar Confianza y Esperanza, de modo que la inició con entusiasmo, inspirándose cada vez más, y a los músicos con él.
Cuando ya el conjunto orquestal entraba en el final (Fraude, schöner Götterfunken), el director mismo sentía algo de la "chispa divina" de la alegría. El final fue apoteósico. Al Maestro le hubiese agradado mucho escuchar aplausos atronadores, pero al menos tenía la satisfacción de saber que había superado todos los obstáculos que se le habían presentado… y al final, había triunfado.
Mehta esperó a que el público abandonara la iglesia y entonces se dirigió, con semblante exhausto, pero satisfecho, al automóvil que le esperaba. Melancólico y pensativo, recorrió en el silencio parte del camino.
¿No les ha ocurrido a USTEDES algo así?: que después de entregar lo mejor de ustedes, a personas que quizás ni conocen, que tal vez ni valoren el esfuerzo, cariño o simplemente la ilusión que aplicaron en su labor, ni siquiera tomen en cuenta el sencillo y luminoso arte de decir "Gracias"? Se siente como que un huecotote en el estómago, ¿no? Así debe haberse sentido el Maestro Zubin Mehta, esa noche de primavera de 1963...
Pero... cuando el auto dobló la esquina frente a la catedral, le sorprendió un espectáculo INCREÍBLE. Prácticamente TODOS los 8000 integrantes del auditorio, con el cuerpo diplomático y demás dignatarios presentes en el Concierto, estaban haciendo vallas de honor a los lados de la calle. Cuando lo vieron aparecer, comenzaron a aplaudir y a ovacionarlo. Como un monarca visitante, el maestro saludó por señas a la multitud que se extendía desde el atrio de la catedral, por una calle inclinada, hasta el viejo puente sobre el río Moldau.
Su chofer, con el pecho henchido de orgullo y satisfacción, sonreía con la vista al frente, y mientras el automóvil atravesaba el puente, miró por el espejo retrovisor para felicitar al maestro, y comentarle que nunca había visto un reconocimiento así, ni siquiera a algún otro líder extranjero. Pero, entonces, su sonrisa desapareció para dar paso a una expresión de sorpresa, al observar algo quizás igualmente insólito:
... gruesas lágrimas rodaban por las mejillas del austero rostro de Zubin Mehta.

Y colorín, colorado (y azul), esta historia de reconocimiento, ha terminado.

Bueno, bueno... no pretendo que también se nos salgan las de San Pedro cada que nos pase algo parecido, pero sí que no nos dejáramos llevar por el "Efecto México": cuando todo va requetebien, ni nos damos por enterados, y ni nos importa el esfuerzo que haya implicado... pero en cuanto las cosas ya no son tan atractivas como al principio, entonces luego luego ¡a tirar el arpa!, ¿no?

Luego entonces, esperando que tengan TO2 ustedes ocasiones de doblar la esquina y recibir el reconocimiento a su diaria y fructífera labor de TO2 los días (trabajar con gusto, hacer sonreír a alguien más, recibir un besito y un abrazito fuerte, pero muy fuerte, de algún chiquitín muy querido por ustedes, o un besototote y un abrazototote de alguna guapísima mujer o algún galante caballero, o la felicidad del ancianito o ancianita cuando le ceden el asiento junto a la persona que se hizo la
dormida en el transporte público...
), se despide, con un ENORME, PERO DE VERDAD ENORME ABRAZO,

El Sinfónico Unicornio...
P.D. Y, si su espíritu lo permite, no seamos tan indiferentes. Tampoco seamos "metiches". Pero a la mitad entre lo "indiferente" y lo "entrometido", podemos hallar un lugar donde quepa un "Buenos Días", una Sonrisa o quizás, tal vez, un valeroso "¿Puedo ayudarle en algo?". ¡Que tengan un Luminoso Día, dondequiera que estén!

5 comentarios:

Viviana dijo...

Unicornio:

Es cierto que a veces parece que se lleva el mundo a las espaldas y nadie lo reconoce. Cuando se es mamá, pasa constantemente. Pero luego una sonrisita y un besito hace que se recarguen las pilas.

Es muy triste que no nos reconozcamos como humanos y que no se caiga en esa total indiferencia que a veces tenemos. Estoy de acuerdo contigo. Una palabrita o una sonrisa es suficiente para hacerle el día a alguien o para que nos lo hagan a nosotros.

¡Qué importante es ir por la vida conectándose con los otros! No sabes como puedes cambiar en alguien...como en el caso de este director.

Saluditos

Unicornio dijo...

Y qué te puedo decir? Tu eres una mami. Y aparte fuerte (aunque no lo sepas). Y valiente (aunque no lo sospeches). No hay nada más demandante, complejo y atemorizante (por la responsabilidad que implica) que encargarnos de guiar a esos pequeños Avarim que llamamos Hijos, sean propios, adoptados o encargados.

A veces, aunque uno no lo vea así, con el cansancio a cuestas y el horizonte de la meta tan lejano, como si huyera de nosotros, cada uno es importante. LO QUE PASA ES QUE NOS DA MIEDO DECIRNOSLO. ¿Podría ser?

Te mando una sonrisota (que no se compara quizás a las tuyas: el metiche caballito con cuerno ya vio tus hermosas fotografías. Felicidades. Proyectas alegría, y eso es un tesoro para CUALQUIER niño) y un gran saludo también.

Que pases un feliz fin de semana (con valor agregado), son los mejores deseos del

Recargado Unicornio.

CRISTINA dijo...

No, no me ha dejado indiferente tu comentario en mi blog. Te lo agradezco. Y, lo mejor es que ese comentario me permite llegar hasta lo que tú escribes.
Me ha gustado mucho lo que has escrito. No sabía nada de la historia de Zubin Mehta en Praga y me ha parecido preciosa y con esa "moraleja" que tú extraes y que todos deberíamos aplicarnos: no seamos indiferentes ante los demás, mostremos un poco de empatía. Sí, bonito mensaje.

Me ha parecido interesantísimo el post sobre la depresión. Y lo que cuentas sobre niños que mejoran cuando se trata a los padres. Yo, sin tener un punto de vista médico, como simple observadora, pienso que eso es una triste realidad.

En fin, que seguiré leyéndote con gusto.

Un saludo.

Anónimo dijo...

Aquí, haciendo acto de presencia por primera vez (tarde pero seguro) en el reino de los unicornios, después de leer la anécdota de Zubin Mehta.

Un saludo al Master Unicornio desde los bosques de Ithilien, donde florecen las elanor y niphredil.

Un abrazo.

Faramir.

Unicornio dijo...

Pocas veces los exhaustos y tímidos Unicornitos se sienten honrados. Es un privilegio recibir aquí al señor Faramir: Capitán, Senescal y Príncipe.

Sea Usted Bienvenido, Estimado Señor de Ithilien. Que este día le sea próspero y fructífero.

Un afectuoso abrazo del

Montaraz Unicornio...