domingo, 16 de agosto de 2009

Cumplir la Palabra: un Unicornio en conflicto [Parte 1].


¿Les ha ocurrido, camaradas,que a veces quisieran meter sus imperativos, traumas y prejuicios, así como viejas enseñanzas, en una bolsa y tirarla enmedio de la Mar Océano?

¿Se han mirado al espejo, UNA VEZ MÁS, y se han preguntado por qué hicieron lo que aseguraron NO volverían a hacer?

Cuando los caballitos con cuerno eran peques, nos enseñaron varias cosas que demostraron fehacientemente ser del todo inoperantes en el "Brave New World" de la Sociedad Occidental Moderna.

Nos educaron de manera completamente atávica, obsoleta. Nos contaban historias propias de lecciones medievales, como la de una agradable y oscura, pero reconfortante Noche de Diciembre, entre los Cuentos de Navidad e Historias de Héroes y Caballeros, acerca de la Historia de la Luz hecha forma, de cómo fue creado el Primer Unicornio, nacido de la Luz y con el Destino de Guiar:

"Pero... he aquí que el Creador de Todo quiso ser conocido, aunque ya conocía todas las cosas. Y entonces creó al Hombre. El Unicornio se maravilló mirándolo, y de pronto se sintió modesto y vergonzoso. Y como no participó en su creación, lo amó aún más y lo vió como un compañero, como alguien a quien servir".

Desde entonces, nos decían, "el Destino de ambas Razas se vinculó como ninguna otra: el Unicornio conduce hacia la Luz... pero sólo el Hombre puede seguirlo allí, si lo desea".

También nos enseñaron que todas las niñas podían llegar a ser Princesas, y todos los niños, a Príncipes, porque desde siempre estaban destinados a eso. Preceptos como ayudar a los más débiles que nosotros, tratar de consolar a los afligidos, ayudar a otros, si no nos afectaba. Supongo que todo se resumía en "servir".

"Dios mismo podría decirse que es el Gran Servidor", nos leían. "Nos ha dado todo lo necesario para ser felices, nos ha provisto de todo en abundancia. Y nos corresponde servir a tanta bondad haciendo lo mismo con los demás", remataban.

Esto viene a colación, porque a veces quisiera desembarazarme (¡¡no, NO soy hermafrodita, déjenme acabar!!!), decía, quisiera liberarme de aquéllas antiguas enseñanzas. Sobre todo en momentos como estos...
(Aviso a los amables lectores: prepárense con un cafecito de olla y galletas de nueces y canela, porque esto puede degenerar en una confesión unicorniana... nada que no hayan visto en TV, jejeje! Sobre aviso no hay engaño. Continuamos??)

Cuando recientemente fuimos enviados para hacer una, digamos "evaluación" de campo, se me encomendó formar un equipo. Después, al presentarlo a los superiores, se me dijo que urgía enviarnos a "campo", aunque aún no hubiera un responsable directo. De modo que a pesar del riesgo burocrático de no tener validez administrativa, mi equipo decidió aceptar la situación poco común, si yo quedaba al frente del equipo.

Ocurrió entonces que ante los superiores, acordé que en caso de que no hubiese un responsable del proyecto designado, mi informe sería aceptado como Reporte Definitivo de Responsable de Misión. Y ante la preocupación de los "muchachos" les dije que yo asumiría la responsabilidad de las personas bajo mi guía. Y ellos confiaron en esto, porque sabían que siempre les he cumplido lo prometido. Bueno, no prometí nada. Pero por las circunstancias, supongo que había una promesa implícita de cuidarles (cuidarnos) las espaldas.

Todo marchaba según lo planeado... hasta que llegó el "responsable" directo. Un chavo recomendado, engreído, prepotente, ignorante. Igual el asunto hubiera salido, aun con dificultades. Pero aparte, nuestro "líder" tenía el peor defecto de un mando: soberbia cobarde (No, no ha sido candidato "de unidad" de algún partido político!!).

Cuando notó que las cosas estaban saliendo de la patada, insinuó que las actividades en campo y la interacción con las personas era lo que estaba mal. Y a escondidas, fue llamando a cada uno de los integrantes del equipo: A, B, C, D, E, F y U (but of course), en ese orden. Comentó que alguien en su posición NO podía fallar (y menos siendo un recomendado, pensé yo), y que entonces modificaría el plan original por uno que sí daría resultado... pero que el tiempo e insumos perdidos debían atribuirse a alguien... sí, adivinaron, "el de la culpa fue (el simpático, carismático y nada desconfiado) U".

Me sentí como Andrej Manué: víctima de un "compló". Pero esperaba algo así. Lo que nunca esperé (aunque lo contemplé tácticamente como una pesadilla tipo Freddy Krueger) es que la gente por la que estaba arriesgándome y que estaba bajo mi cuidado, colaborara con este inútil, al que horas antes estaban insultando y ridiculizando con singular alegría (por eso empezé a sospechar).

No obstante, a pesar de "meter cizaña" al ver que los resultados no eran los esperados, y convencer a todo el equipo para apoyarlo, dos de ellos (E y F, compañeros de muchas batallas) no aceptaron. Así que nos dejaron dejaron solos y se "agandallaron" (¡mexicanísima palabra y acción!) otro proyecto alterno y más "sencillo"... con todo y equipo.

Pero, como sabrán, en la ciencia pocas cosas suelen ser lo que parecen al principio. Aquí, lo reconozco, tuvimos que ser más estratégicos... y despiadados. Presentamos un panorama más "benigno" para el proyecto alterno, fingimos aceptar colaborar, y tuvimos que trabajar día y noche para adelantar el nuestro, el original, mientras los otros se confiaban. Como en el ajedrez, no fue engaño. Fue un contragambito.

La estrategia ordena efectuar acciones y presiones extremas. Existen momentos donde uno mismo NO debe permitirse perder, para no hacerlo.

Así, logramos sacar nuestro proyecto casi arrastrándonos (nos quitaron equipo y suministros). Y al preparar el regreso, supimos que mis demás ex-compañeros habían fallado y aparte dejaron atrás equipo y desperfectos. ¡Ahh! Y su "pseudo-líder-recomendado" los dejó SOLOS (volvió con un pretexto de enfermedad... y ya no volvió).

OFICIALMENTE, YO YA NO ERA SU LIDER DE PROYECTO. Y no debía entrometerme con sus Informes de Actividades (por cuestiones de protocolo): eso era ya obligación de su nuevo y "recomendado" líder, al cual aparte, habían ELEGIDO ELLOS!!!

No obstante, existía un pequeño problema: como ya mencioné, al asignarme el proyecto, implícitamente nos comprometimos a salir lo más airosos posibles de la misión, para no afectar los buenos expedientes personal involucrado. Además, aceptaron ir conmigo, NO con el recomendado.

En una buena estrategia y liderazgo, se les otorga a los miembros del equipo AUTONOMÍA y Libertad de elección, pero también Disciplina para seguir las pautas elegidas por la mayoría o e Protocolo. Y SE ASUMEN LAS CONSECUENCIAS DE NUESTRAS DECISIONES. Ya no somos niños chiquitos (bueno, eso creo... A veces, la realidad me dice lo contrario...). De modo que partimos de regreso con la misión cumplida, quizás un bono por el éxito y... esperando una "purga" de compañeros por los eventos ocurridos.

PERO... méndigo código Unicorniano. Una promesa (aunque sea implícita) se debe cumplir. Por qué? Porque cuando ya no estemos acá, y nuestro paso por la tierra sea tan sólo un pálido recuerdo en la memoria de los que nos quisieron... lo único que perdurará serán nuestros actos. Y el modo en que honramos nuestra palabra. Es una norma del Bushidō (武士道) ["El Camino del Guerrero"]. Ya lo mencioné ANTES, y lo pueden consultar AQUI.

Ya sabrán lo que pasó. Uno de mis leales colegas me recordó una historia que yo les conté alguna vez, en antárticas tierras: la historia del Endurance y Sir Ernest Shackleton. Y eso hizo que la decisión fuera más sencilla. Regresamos. Hablamos con nuestros antiguos compañeros y quedamos en mencionarlos en nuestro informe. El recomendado tendría que explicar SOLO el fracaso, así como los dejó solos también.

PERO... ya desde allí, a pesar del alivio en sus miradas, y el estrechar las manos con firmeza... sus expresiones me decían otra cosa: ESTABAN "SENTIDOS". En el fondo, creo que se sintieron "humillados", a pesar que les dije que comprendía sus acciones, debido a las amenazas del otro tipo. Quizás pensaron que me "deberían" un favor... y ¿cómo lo "cobraría"? Que los avergonzaría un día si no hacían lo que les ordenara. Que me portaría, en resumen, como el patán recomendado ese.

Y eso me dolió más que ninguna otra cosa. Quizás por vanidad propia, lo reconozco, porque pensé: "Qué, ¿no les he demostrado que pueden confiar en mí?" "¿Qué hice mal ahora?" Y supongo que cae uno en la fácil trampa de la autocomplacencia y la autocompasión.

Porque ayudarlos implica que tendremos que "exagerar un poco" el informe original. Bueno, un "mucho", quizás. Y esperar que nos apoyen, considerando que eso nos pondría en riesgo de "alterar información delicada de proyección de metas". Pero mi preocupación es que, si yo decido arriesgarme laboral y/o profesionalmente (la historia de mi vida, je), mis 2 DOS 2 leales compañeros, qué digo, AMIGOS,... no tendrían por qué arriesgarse. Y lo hicieron.

Y en honor de estos grandes amigos, les resumiré aquélla historia del "Endurance", esperando que os ayude a vosotros en alguna decisión difícil, acerca de si hacer o no lo que es lógico y justo... pero quizá ni Noble ni Humano.

Quiero preparar bien este relato, de modo que lo dejaré para mañana.

Por lo pronto, parece que las cosas se están enfriando. Pero ha sido un episodio muy estresante (los Caballos con Cuerno también envejecen, caray). Y aún no sé si tenga consecuencias para mis leales amigos. Por un lado siento algo de temor (por ellos), coraje (por los que "recomiendan") y pena (por los otros). Pero se siente fenomenal saber que, a pesar de mis muchos defectos y enormes debilidades, puedo tener el honor de contar con amigos del alma en mi país.

De modo que nos vemos mañana, en la continuación de este relato, que espero no os haya aburrido demasiado.

Con mis mejores deseos para ustedes (y sus verdaderos amigos),

el confesado Caballo con Cuerno...

martes, 28 de julio de 2009

¿Promesa o Sacrificio?

Supongamos, heroicos Cibernautas, que tienen una visión, un sueño.

Y supongamos también que, como todo ser humano que se respete, tienen amistades, compañer@s, hasta admiradores que os siguen.

Digamos que, implícitamente, prometen (aún en contra de sus imperativos) guiarlos y ver por ellos, a pesar de no acostumbrar hacer tales desmanes.

Y ahora, digamos que por cuestiones ajenas a ustedes, todo se complica, la gente se desespera, pierde la fe, y os arrastra a las profundidades del fracaso.

Y, gracias a cierta preparación y entrenamientos, o quizás las experiencias de su vida hasta el momento, logran de milagro, salir ilesos y pueden ver que van a llegar a buen puerto, a pesar de todas las adversidades.

Y cuando la salvación ya está a la mano, cuando el puerto seguro y el triunfo personal está a nuestros pies... recordáis aquélla Promesa. Y aquéllos rostros de los que tuvísteis que dejar atrás.

No es vuestra Culpa. Y en el peor de los casos, NO es vuestra Responsabilidad.

¿¿VOLVERÍAN SUS PASOS??

¿¿REGRESARÍAN A LA POSIBILIDAD DE OTRO FRACASO POR LOS QUE QUEDARON ATRÁS??

Se aceptan opiniones... antes del siguiente escrito.

(En todo caso, "Alea iacta est".)

Con un pensativo saludo, se despide por el momento,

El Críptico Unicornio...

lunes, 20 de julio de 2009

40 años después...

Este 20 de Julio, me acordé de un amigo que pudo estar celebrando su "santo" este día, de no ser que era médico y se encontraba en el hospital equivocado, en el horario equivocado, en el terremoto del '85.

También (para variar, las Divagaciones Unicornianas (c), M.R.), recordé que otro personaje también se fue en un 20 de Julio, pero de 1923: el célebre Doroteo Arango Arámbula.

(NO, no, nada que ver con la mamá de los hijos de un cantante llamado Luis Miguel). Perdón por mencionarlo por su "apodo": lo conocemos mejor como"Pancho Villa".

Pero curiosamente, también coincide con una de esas historias que se olvidan porque parecieran tan lejanas y tan increíbles, que muchos insisten en que no fue realidad, sino un engaño (jejeje, sí, cómo no).

Si lo desean, acompáñenme (con el proverbial cafecito de olla y galletitas de canela o chocolate), a recordar una historia...

Un 20 de Julio, hace 40 años, a las 20:17:39 UTC (Tiempo Universal Coordinado, por sus siglas en inglés) tres hombres extraordinarios llegaron en sus naves, "Columbia" y "Eagle" a depositar una placa en la superficie de una tierra desconocida, aquí nomás tras lomita, cuyo texto, algo idealista, pero no por ello menos sincero, decía:

Here, Men From The Planet Earth First Set Foot Upon the Moon, July 1969 A.D. We Came in Peace For All Mankind.




(Aquí, unos hombres procedentes del planeta Tierra, pisaron por vez primera la Luna en Julio de 1969 D.C. Vinimos en son de Paz, en Nombre de toda la Humanidad).

A las 0256 horas UTC del 21 de Julio de 1969, oficialmente el primer hombre de nuestra especie puso un pie en la superficie lunar. Como recordarán (y algunos afortunados que pudimos ver las imágenes en ese momento), fue Neil A. Armstrong, comandante de la misión, el que tuvo ese privilegio.
Posteriormente, Edward E. Aldrin Jr. fue el siguiente ser humano en conseguir la hazaña, y el que curiosamente fue recurrentemente inmortalizado en varias históricas fotografías tomadas por Armstrong:

Y, en particular, esta última foto (la de la bandera "ondeando" en la superficie lunar) provocó que empezara a surgir el mito del "Fraude de la NASA". La teoría conspiracionista de que "los infames cerrrdosss imperrrializztazzz hann engañado a los pueblozzz del mundo librrreee", y que jamás hubo algo como "La Conquista de la Luna". En esta foto, se cree ver que "ondea", lo que de inmediato da pie a afirmar que la escena es un fraude, porque en la Luna no hay viento (atmósfera). Simplemente, al observar los videos de la misión, se ve que al sacar dicha bandera, se trata de desarrugarla sin mucho éxito (venía doblada) al extenderla sobre la varilla horizontal, por lo que queda arrugada y dando la impresión de "ondear". Sin embargo, se mantiene inmóvil, sin mover una sola "arruga" durante todo el tiempo restante.

Existen muchos más argumentos que deshacen esas teorías "Mulderianas" sobre la falsificación de la(s) llegada(s) a la Luna (recuérdese que no fue sólo el Apolo 11, sino hasta el Apolo 17, las misiones que llegaron a la Luna, bueno, excepto el célebre Apolo 13), por lo que no los aburriré con esos detalles. Pero pueden aclarar sus dudas si lo desean en un sitio de divulgación tan entretenido como ESTE.

Pero en lo que SÍ estoy algo de acuerdo con los "conspiracionistas" es en que...

SE SUPONE QUE NO DEBERÍAMOS HABER LLEGADO A LA LUNA EN 1969...!

Damas y Caballeros, no es que el Unicornio se haya puesto la Piel del Dragón, y le entre la desconfianza y el pesimismo. Es que fue una misión tecnológicamente deficiente, técnicamente milagrosa, políticamente suicida y arriesgadamente irresponsable!!!

En realidad, NADA ha superado el programa Apolo. Fue una época de Esperanza (como las que a mí me gustan!!), pero también de enorme atrevimiento, muchísima incertidumbre, gloriosa insensatez e inmenso coraje. Prácticamente, como se dice en México, se aventaron "con la bendición de Dios"... y nada más.

Como con las grandes historias, cuando se conoce el desenlace todo lo demás parece simple. Pero no fue así. Para empezar, iba a utilizarse una "mega-bomba"de explosión controlada de 110 metros de altura, con 2700 Toneladas de oxígeno líquido altamente inflamable, más hidracina, dimetilhidrazina y tetróxido de nitrógeno (combustibles hipergólicos, que no producen llama al quemarse y que no necesitan de chispa para la ignición), que como sabrán, SOLO NECESITAN MEZCLARSE PARA DETONAR. Cualquiera correría a kilómetros de esas sustancias, y sin embargo, esos Prometeos modernos iban (literalmente) a "recostarse" sobre ese "volcán"!!

Aparte de salir disparados a una velocidad que ningún otro humano había alcanzado jamás, irían a otro mundo, sin atmósfera, sin garantías para descender en él (de hecho, NO SABÍAN CON SEGURIDAD si la superficie lunar soportaría el peso de un hombre, mucho menos del módulo lunar). Y si el material desconocido de la superficie fuera combustible y entonces explotara el módulo "Eagle" al intentar alunizar??!!

Casi nadie sabe que, a pesar de que los peores y más horrendos temores no fueron ciertos, la misión Apolo 11 casi se convirtió en un desastre... en varias ocasiones. Esta Misión, para orgullo de la especie humana, puso lo mejor de todos nosotros a trabajar... inclusive nuestra buena suerte.

Años después, cuando se les preguntaba a los especialistas cómo habían podido tener éxito, incluso al borde del fracaso (como en el episodio del Apolo 13), coincidían en responder que, como en todo el campo de la investigación, había que estar presto y atento a los pequeños detalles, a los súbitos cambios no previstos (pero sí esperados), al pensamiento rápido, a una actitud optimista, y a la bendita improvisación sobre la marcha, acompañada de sus primas-hermanas, las coincidencias y los golpes de suerte... todo esto acompañado de lo que, al final, les dio el triunfo: el sacrificio y valor extraordinarios de una generación de soñadores.

Fue una hazaña que nos dio Esperanza, más que Orgullo: a partir de entonces, y para siempre, supimos que, si pudimos poner a uno de nuestros hermanos en otro cuerpo celeste, podríamos ser capaces de hacer CUALQUIER COSA.

Como bien lo externó Joel Achenbach, de National Geographic:

"La vida en el siglo XXI es cada vez más... virtual. No hace falta estar en persona en algún sitio. Pero en 1969, ESTAR AHÍ era lo importante. La historia del Apolo 11 fue una de Ingenio Humano, Valor, Temeridad y Heroicidad. Y por eso, a partir de entonces, cada que se quería comparar el logro de algo, la falta de algo... Toda señal de retraso social, halló nuevo referente: "Y, si fuimos capaces de poner un hombre en la Luna, ¿CÓMO ES POSIBLE QUE NO...?"

La Respuesta podría ser: NO. En realidad, NO éramos capaces de poner un hombre en la Luna... PERO LO HICIMOS. Con esfuerzos extraordinarios y un increíble Coraje, en circunstancias Extraordinarias.

Y, sí, camaradas de la red: estoy de acuerdo con él. Aún hoy, casi 40 años después, con todos nuestros avances tecnológicos, de comunicaciones, medico-biológicos y hasta sociales...

... cuesta creer que lo hayamos conseguido... y que sigamos aquí para celebrarlo.
Les mando un saludo a todos, esperando que, así como no debemos olvidar nuestros mejores momentos (porque, a fé mía, los hemos tenido!!!), ustedes tampoco olviden SUS propios momentos de gloria. O de triunfo. O de recompensas. O sencillamente, de Felicidad, que de por sí, es algo Magnífico.

Desde Sureñas Tierras, les manda un abrazo (no muy caluroso, porque sigo con frío, bbrrr!!!),
El deshielado Unicornio...













P.D. ¿Será por eso que me cautivan los vastos y solitarios paisajes antárticos? Es como si estuvieras en "otro planeta", o "en la Luna". Por eso, en el próximo capítulo...

No sólo el Apolo 13 regresó casi milagrosamente del desastre y la soledad. También lo hizo el "Endurance". Y su comandante, Sir Ernest Shackleton, también pasaría a la inmortalidad.
Hasta entonces, que tengan un Día Luminoso, dondequiera que estén!

lunes, 29 de junio de 2009

Y AHORA... QUÉ ??? (HISTORIAS DE FAMILIA)

Estoy como perdido.

Vuelvo de una temporada de fuertes emociones y retos epidemiológicos, eso sin contar los sustos debidos a los virus verdes en México... y no estoy hablando de los A H1N1, sino de los de la Deselección Nacional!

Y quizás por ello, después de tener la adrenalina hasta el tope..., ahora me encuentro en un estado casi catatónico, en lo que a escribir se refiere.

[Por cierto, en un estudio realizado en una universidad de la Gran Bretaña (no recuerdo si fue Queen's College, luego se los investigo), descubrieron que, durante una aburrida exposición oral (en vivo o por medio de una grabación), las personas que hacían trazos o dibujos en una hoja pudieron recordar casi hasta un 30% más que quienes se mantuvieron inmóviles escuchando. ¿Qué les parece? De modo que esto me ayudaría a concentrarme para escribir si no fuera porque luego tendría que limpiar mis garabatos del monitor de la computadora, jejeje! Inténtenlo! A mí me ha funcionado durante los largos (y contradictorios) informes que daban sobre la influenza. Luego me cuentan) ].

Bueno, decía que en una de estas tardes de depresión post-parto, digo, post-casi-pandemia-de-influenza, decidimos ir al buen y viejo cinema a ver alguna película para levantar los ánimos alterados por la casi-pandemia, jejeje (por ejemplo, "Exterminio 1" y "Exterminio 2", "La noche de los muertos vivientes: reloaded", o ya de perdida "El año que vivimos en peligro en México", o "El fin de los tiempos, Reto Ciudad de México"). Obviamente, nadie quiso seguir mis deprimentes sugerencias, y entonces tuvimos que recetarnos una tal película denominada "Up, una aventura de altura".

Déjenme decirles que le voy a reclamar a Pixar y colaboradores haber hecho llorar un poquito a mi mamá... ¡Los muy... sentimentales! Es de esas películas para niños que hacen pensar más a los adultos (los niños siempre son más inteligentes, but of course!!).

Pero lo que uno no se espera son los primeros 10 minutos de la cinta, aproximadamente. ¡Caraxo, es todo un poema! Con tan solo unas escenas excelentemente secuenciadas y editadas, un poco de música para rememorar una época y las disolvencias en tonos sepia, nos relatan todo el corazón del personaje principal y por tanto, las motivaciones y causa de tan sin igual aventura.

De no ser que por antonomasia, los Caballitos con Cuerno son bastante estoicos, también me hubiera puesto a chillar (como lo hicieron disimuladamente, la mayoría de los que me rodeaban en el cine).

Entiendo las discretas lágrimas de mi madre. Después de todo, su historia se parecía a la que nos narraban en la pantalla. Déjenme explicarles...

Mi madre desciende directamente de la etnia mazahua, en el centro de México. Conoció a mi padre cuando cuidaba a mi abuela. La familia de mi padre (dicen que de "rancio abolengo", pero venida a menos económicamente) presumía de sus antecedentes españoles, italianos y alemanes.

De manera que, cuando al fallecer mi abuela mi desconsolado padre comenzó a platicar con la chica morena y seria que cuidó a su madre varios años hasta su final, supongo que para recordarla y sentirla aún cerca, surgió una curiosa historia de amor o cariño, que dio lugar a que poco después mi tío, el hermano mayor de mi padre, pidiera la mano de la asombrada muchachita que, después de unos momentos de vacilación, diría simplemente: "Bueno... ¡acepto!"

Evidentemente, la más rancia aristocracia familiar puso el grito en el cielo (¡Y MÁS ALLAAAÁ!, como diría Buzz Lightyear... perdón, es que me quedé con las películas de Pixar en mente. Continuamos).

El día de la boda, solamente acudió mi tío, el hermano mayor de mi padre. Y obviamente, los novios. Y algunos testigos. Ahhh! Y el sacerdote. Y sus acólitos??? Ya no me acuerdo. Comprenderán que los Caballitos con Cuerno también tienen sus límites, OK?? (Sobre todo, cuando creo que aún no han nacido, jijiji).

Y así, durante el resto de sus vidas, tuvieron que padecer el rechazo de familiares y amigos, hasta que los hijos crecimos y pudimos tener un poco más de independencia, porque nuestras infancias también fueron medio "inhóspitas", jejeje. Me vuelvo a explicar:

¿No les llegó a pasar, camaradas cibernáuticos, que no quisieran saber nada de las fiestas "infantiles" de la familia, porque eran un verdadero "thriller" para ustedes??

Sí, ya saben:
- "No te pongas a correr y vayas a tirar a tu primo Jaimito!!" (y el tal "Jaimito" era un pelagartón 5 años mayor que yo, caraxo!!) o
- "NO te vayas a acabar TODO el pastel en tu plato, es de mala educación, van a pensar que estas muerto de hambre o nunca has comido pastel en tu vida!!" (Y la verdad sí, ¡casi nunca comíamos pastel, y qué!, yomi, yomi, jajaja!!) o el clásico:
- "No juegues fútbol, recuerda que ESE pantalón que traes es el de la escuela (y por tanto, el que era más o menos presentable, jijiji)."

Como uno de niño era más aventurero, al final no faltaban las ominosas amenazas: "¡¡Vas a ver con tu mamá!!!"A esas fiestas "familiares" nos llevaba nuestra tía: a mi mamá casi NO la invitaban, por evidentes razones. Y como éramos los más (y únicos) morenitos del grupo, curiosamente casi siempre quedábamos al final de las filas para repartir:

1) el pastelote de chocolate (nos tocaba la parte de la "¡¡mordida, mordida, mordidaaa!!");

2) las gelatinitas (y a veces no alcanzábamos, por estar buscando la parte comestible del pastel entre todo el merengue, jejeje!!);

3) las cajitas de regalo con los dulcecitos (y ya no alcanzábamos monito de luchador, juar, juar!!);

4) cascarones de huevo con harina y confetti, es decir, papel picado (y nos quedábamos como el
Gral. Anaya: si tuviéramos más huevos, ustedes no estarían aquí ganándonos!!!... o algo así. Y no fue albur, jajaja!!).

5) y del payaso y las piñatas ya ni hablo: nunca nos tocaba pasar. Éjele, que ni queríamos dar de palos al payaso ni patear a la piñata... ¿o era al revés?

En fin, no guardo rencores. Gracias a estas actitudes, formamos el primer comando secreto infantil C.H.A.F.A.S., es decir: Comando Heroico de Avanzada y Facilitación de Alimentos de Sobras. Así como años después nos plagiarían la idea Rico, Kowalski, Cabo y Skipper (o sea, los Pingüinos de Madagascar), así mis hermanas, mi hermano y yo hacíamos arriesgadas y peligrosas incursiones hacia los finísimos comedores repletos de viandas, en misiones cuidadosamente planificadas para extraer las golosinas y lo que dejaran sobre las mesas (Los comandos S.E.A.L.?? Los S.W.A.T.?? Los comandos Spetsnaz soviéticos?? El 007?? N'ombre, esos eran niñitos lloriqueantes en comparación, caraxo!!!).

Nos escurríamos por debajo de las mesas y sillas. Nos avisábamos por señas y sonidos clave. Y cuando se escuchaba la señal A1 ("chiflido tipo olla expréss"), era tiempo de que una mano misteriosa saliera de abajo de la mesa y tomara el plato donde habían dejado pastelitos sin tocar, botana a medias o hasta un precioso pedazo de pastel a medio comer, faltaba más!! Luego, con la señal R3 ("ladrido de Fox Terrier"), el osado agente inflitrado en la cocina o comedor salía más raudo que veloz hacia el C.U.L ... ¡ay, no, perdón!, decía, hacia el C.U.C.O. (Centro Único de Coordinación de Operaciones).

Allí se reportaban los resultados de las arriesgadas misiones: un platito lleno de riquísimas galletas que se habían ensuciado de algo negro y amargoso. Se lo quitábamos y nos las comíamos con singular alegría (luego nos preguntaron que quién había tirado "el caviar" a la basura, jojojo!! Igual y nos sabía muy feo entonces). Había refrescos que servían y nadie se tomaba: ¡Qué felicidad! Nos repartíamos el botín de manera lo más justa posible, no como los insignes políticos de un partido mexicano cuyo nombre no diré, por elemental discreción para con los lectores extranjeros, (Para no dar pistas de su nombre, sólo diré que sus iniciales son P.R.D.).

En fin, todo marchó de maravilla, hasta que un aciago día, obtuvimos en una temeraria incursión, hasta donde ningún humano había llegado jamás (claro que sí, Sr. Spock!!) toda una bandeja con cacahuates, papitas fritas y 3 vasos 3 grandes y alargados, llenos de refresco "Coca-Cola"... o al menos eso creímos. Tenía un sabor medio penetrante, pero, al fin "guzgos escuincles" (traduccion para otros lares donde el español aún se hable como era antes: guzgo=gusgo=goloso), nos "empujamos" los refrescos hasta el fondo.

Horas después, despertamos mareados, con vómitos y dolor de cabeza. Adivinaron: esas cosas líquidas eran sendas "Cubas Libres" bien cargadas, con lo cual se me quitaron las ganas para siempre de volver a los alcohólicos caminos del despapaye y el jolgorio, así como a ver con buenos ojos al inefable Comandante Fidel. ¡Qué dolor!

Mi padre murió tiempo después. Era tan buena gente que, por empujar a un niño que cruzaba la calle junto a él, ese méndigo auto zigzageante lo alcanzó a golpear. Y aunque el accidente no lo mató, las posteriores complicaciones, del todo infantiles, casi negligentes, fueron las que se lo llevaron antes de tiempo. Alguna vez hablé de ello AQUÍ, en este mismo blog, de modo que no los aburriré con más detalles.

Sí, la historia de mis padres pareciera de telenovela, pero con un final muy distinto a los de los cuentos de hadas. Sin embargo, quizás gracias a ello, fue que surgieron los Caballitos con Cuerno. Veo a mis primos (los que quedan) y sus familias y veo con tristeza que la maldición de Merlín les alcanzó. Les aclaro: cuenta una leyenda que, a una pregunta de un noble acerca de la educación de sus hijos, el legendario mago sólo contestó con un tríptico:

De pordiosero a obrero,
hijo de obrero, caballero;
nieto de obrero, pordiosero.

Y así, de algún modo, casi todos mis familiares por la vía paterna se han extinguido: acabaron sus fortunas a lo tonto, algunos se mataron en accidentes estúpidos (probando la potente motocicleta nueva, en arrancones para impresionar a la rubia italiana, por impresionar a las chicas del antro y jugar con fuego, etc.) Los que quedaron se marcharon a Estados Unidos en busca de los "amigos" de la familia, cuando eran influyentes... y desaparecieron. Ya no sabemos más de ellos desde hace años.

Nomás quedamos nosotros. Y nuestros pocos Avarim (Unicornios pequeños, según la leyenda). Una hermana se dedicó a labores altruistas, casi de misionera. Mi hermano... esa será otra historia. De modo que los Caballitos con Cuerno nos vamos extinguiendo también, jejeje.


Y... ya vieron todo el rollo que salió. Y yo que pensaba que no tenía qué contarles. Espero me disculpen por esta despistada confesión personal, pero...

Después de todo, creo que somos amigos, ¿no? Y a los amigos se les abre el corazón... y la memoria, y el bochorno, y las anécdotas, y en resumen, la vida. ¿O no?

(Y luego lo andan cajeteando, bueno, ruborizando a uno, cuando nos lo recuerdan y se ríen de nuestras desgracias infantiles, ¿no? Bueno, es parte del riesgo de abrir el corazón, vale pues).

Me despido antes de comenzar a contar cuando las escaramuzas en Centroamérica, o las explosiones en San Juanico o el correteadero en el Amazonas... juar, juar, esto ya parece el canal de "NatGeo", pero en comedia!!!

Cuídense mucho, y prometo no volver a hacerlos bostezar demasiado. Por lo menos, ya nos conocemos un poco mejor... espero.

Rogando porque no balconeen algún día a los Cornúpetas Potros de mi extinta Familia, se despide deseándoles un Luminoso Día,

el íntimamente extinto Unicornio...

miércoles, 22 de abril de 2009

Regresamos... en el Día de la Tierra

¿Qué creen?

Ya vuelvo, todo cabizbundo y meditabajo...

¡No!... Quise decir cabizbajo y meditabundo. Durante este último año buscamos a los antiguos miembros de la "Cofradía de los Unicornios", y creo que los he perdido. Eso me da, obviamente, mucha tristeza, pero no demasiada, porque sé que será motivo de mayor regocijo, cuando al fin los encuentre.

Como le atribuyen al buen rey (por sabio, no por político) Alfonso X de Castilla, sólo queríamos, al abrigo de una noche con luna llena,

"Quemar viejos leños,
beber viejos vinos,
leer viejos libros,

tener viejos amigos."


Y, pues, fíjense en la ironía: en esa búsqueda me encontré con algunos de los mejores enemigos que he tenido: gente valiosa, inteligente, decidida, que me honra con su punto de vista opuesto y bien firme, con lo cual tengo que mejorar mis argumentos, acciones y defensas, si es que quiero superarlos. Creo que seríamos excelentes amigos de no ser que tenemos algunas "serias diferencias" de opinión, jejeje.

Uno de ellos es un aguerrido ingeniero, que plantea que todos nuestros males (como mexicanos) es que estamos demasiado consentidos (completamente de acuerdo), que somos unos irresponsables que dejamos nuestro destino en manos de mami o papi (o mami iglesia y papi gobierno, en el caso más extremo) o de nuestro azteca y tragicómico y heroico (?) destino (¿algo de acuerdo? mmhhhh!)... y que la solución es volver a tener mano dura para meter al orden a estos adoradores del Santo, la Parca y la Selección (y la mexicana alegría, ¡salud!), siguiendo el ejemplo de la reconstrucción nazi de Alemania después de la Primera Guerra Mundial, por ejemplo: ¡a trabajar a fuerza, hijos de su... qué barbaridad! (nooo, en desacuerdo!).

De modo que, terminada la búsqueda, tendré que conformarme con esos diálogos amenos con mi némesis, mi hermano, mi alter-ego: el Dragón. Ya estará de invitado por acá, porque, para variar, opina que estos espacios cibernéticos sólo sirven SI HACEN PENSAR A LA GENTE... aunque sea a cachetadas!!!

Es la historia de siempre: la eterna Batalla por la Tierra, entre una visión del progreso y otra de la evolución, de las personas. Lo puramente material (económico) contra lo únicamente idealista (humano). Los intereses egoístas contra la supervivencia y la compasión.

Y cuando digo "Batalla por la Tierra", NO me refiero al super-bodrio de película basada en la obra del tal L. Ron Hubbard (sí, el mismo de la "Dianética" y fundador de la "Iglesia de la Cienciología (??!!)", no frieguen), "Battlefield Earth". Para más señas, en ella actuaban John Travolta (que también la co-producía, como buen seguidor de esa "Iglesia", y el buen Forest Whitaker.
Perdón, ya me proyecté...


...decía, la Batalla por la Tierra a la que me refiero es a la que se libra en muchas partes del mundo contra la corrupción, la impunidad, el saqueo, la ignorancia, la abulia y la irresponsabilidad, que ocasionan se destruya el único hábitat conocido que tenemos disponible: el planeta Tierra.

Hoy es el Día de la Tierra. La vieja y buena Madre Tierra. Y aunque no lo queramos, o no deseemos pensar en ello, deberíamos "festejarla" como hacemos con nuestras madres biológicas (con algo que les haga saber que las queremos, no cargándoles más de trabajo: llevándole su "licuadora" de regalo, pero para que haga malteadas para tooodaaaa la familia, dejando que sus "nietecillos" (¡fieras sin domar, diría yo!) destrocen su casa y retirándonos tarde para que ellas se desvelen levantando el desastre que dejamos. Y luego se preguntan "¿por qué mi mamá ya no quiere que la visitemos en 'su día'? ¡Se ve que ya no nos quiere!").

Y aunque estaría difícil llevar al restaurante "Sangron's" a todo el planeta (digo, festejar sin exagerar, ¿no?), sí se pueden efectuar acciones para que "mami Tierra se sienta mejor":

- Apaguen aparatos que no estén utilizando. Caramba, el hecho de dejar encendido el XBOX no implica que al regresar esté "calientito" para eliminar a los Locust o Nazis o zombies en cuestión.

- Bañarnos con menos tiempo de exposición al agua. Hombre, si no se trata de que el agua nos disuelva las "lonjas", "arrugas" y hasta el acné, además de dejarnos con la tez más blanca que la de Michael Jackson... (!)...
OK, olviden esto último. Y aunque las viviendas actuales no permiten la legendaria tina para quedarse remojando como emperador romano antes del suicidio (¡o tienes tina, o espacio para el coche!), tratemos de no estar bajo la regadera más de 5 o 7 minutos, por favor!!


- Sí, ya sé que "la culpa la tiene el gobierno" (cosa que no es del todo cierta: la culpa la tiene uno por votar por el hijo putativo del "Rayito de la Esperanza", y ahora que se receta playotas y pistototas de hielo con el consiguiente gasto de agua, vemos por qué no alcanza para las "pipas gratuitas" en colonias que se mueren de sed... y sin dinero). Pero no le echemos más mugre al asunto y no tiremos nuestra basura plástica en las calles. Luego que por qué inundan nuestras colonias y viviendas, caray.

- Y si tienen una firulilla, o marmaja, o feria, o pachocha (uupppss, esto se oyó muy feo!), bueno: dinero, pues... adquieran "focos ahorradores". Son más caros que los normales, pero les duran hasta 10 veces más y gastan hasta ¡80% menos energía! Hagan cuentas: lo barato sale más caro.

Nótese en la foto dónde existe el mayor gasto de energía luminosa (aparte de las superficies terrestres más reflectoras, como las cubiertas por hielo)

-Finalmente, pero NO por último (luego le seguimos): justamente a las mamitas nuevas, por el amor de Dios, sabemos que están orgullosas de todo lo que tiene que ver con sus niñ@s, pero no por ello nos quieran dejar de recuerdo, por todas partes, ESOS PAÑALITOS con "figuritas de Disney"... menos donde deberían ponerlos. El material del que se fabrican está entre los más agresivos al ambiente (y más con su "relleno cremoso", jeje, no la amuelen!). ¿Querían duración, eehhh? Pues por desgracia, estos "útiles" inventos para el chamaquerío, nomás tardan ¡hasta 500 años en degradarse! ¿Se imaginan que la casa de sus queridos tataranietos se inunde y queden en peligro bajo las aguas negras bloqueadas por los "pañalitos" de su abuelito??!!

Luego les cuento de las osadas y horripilantes aventuras ecológicas de los últimos Caballitos con Cuerno, en lugares donde ni se imaginarían que aparecería una de estas "bombas de tiempo pañaleriles". Solo les pido que pensemos un poquito más en lo que nos rodea (incluyendo futuros familiares y seres queridos) y un poquito menos en nuestra abúlica comodidad (que aparte, nos está matando por sedentarios, vive Dios!).

Este post estuvo medio alarmista. Corrijo: ¡Estuvo total y absolutamente insidioso, agorero y pesimista, qué! Pero después de ver los "tazos" de "Sabri-chas" atravesados en los cuellos de los polluelos, y los optimistas "tapipesos" de la "Droga-Cola" en los intestinos de las pobres aves...

...en serio que sí da tristeza, e impotencia... y coraje!! (¡qué mala suerte! ¡La promoción de tapipesos ya terminó!... OK, OK, fue un pésimo chiste... perdón).

Espero ofrecerles un mejor tema la próxima vez. No es un regaño, sino una reflexión. Ténganme paciencia, que estoy deprimido. Me quedé sin compañeros (y además, me debían como chorrocientos libros, caray!!).

Con un saludo ecológicamente afectuoso, les desea un buen (y "verde") día

el sustentablemente deprimido Unicornio...
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P.D. Pero sólo por hoy, sólo por hoy...

lunes, 12 de enero de 2009

La Navidad que pudo Cambiar la Guerra: Alejandría, 1941.

“Madre querida:
Cuando leas estas líneas, yo estaré muerto. Me ofrecí como voluntario para una peligrosa misión que fracasó...”.
Este era el inicio de la primera de tres cartas escritas por el capitán de corbeta de la armada italiana, Luigi Durand de la Penne, dos semanas antes del día de Navidad de 1941. La segunda anunciaba el éxito de la misión, y la tercera comunicaba que había caído prisionero de guerra. Al terminar la misión, alguna de esas cartas se remitiría a su destino.
De la Penne, junto con otros cinco compañeros, estaba a punto de lanzarse a una de las empresas más aventuradas en los anales bélicos: iba a dirigir un desigual desafío al poderío naval británico concentrado en Alejandría, enfrentando hombres de 70 kilos a acorazados de 32000 toneladas y estaba destinado a conquistar una victoria memorable y la admiración de sus adversarios. Winston Churchill diría de su hazaña: "Un ejemplo impresionante y de valor e ingenio sin igual".

La misión encomendada a De la Penne consistía en echar a pique los navíos principales de la fuerza marítima inglesa del Mediterráneo en un momento histórico crítico. Los ingleses acababan de perder un acorazado y un portaaviones a manos de los submarinos enemigos. Los dos acorazados que les quedaban en el Mediterráneo se habían puesto al abrigo de la rada de Alejandría. De la Penne y los voluntarios que le acompañaban debían introducirse a la rada viajando montados a horcajadas en submarinos-miniatura, llamados "marranos", y atacar allí a los navíos de guerra.














A la izquierda, el Capitán y Marqués Luigi Durand De la Penne. A la derecha, uno de los minisubmarinos personales ("marranos") usados en la "Misión Alejandría".

Cada "marrano" tenía 6,5 metros de largo y 50 centímetros de diámetro. Los impulsaban motores eléctricos silenciosos que les daban una velocidad de dos a tres millas por hora y un radio de acción de 10 millas, y llevaban una carga desmontable de 300 kilos de explosivos. Una vez en la rada, los tres equipos de dos hombres debían fijar las cargas de explosivos a los cascos de los buques y tratar de escapar.
Las probabilidades que tenían de volver con vida eran escasas. De la Penne y sus hombres tuvieron que hacer testamento y preparar los equipajes con sus cosas para que los enviasen a sus familias si no regresaban. Ninguno de los componentes del grupo debía ser casado, pero a De la Penne no le seducía la idea de "dejar este mundo sin un sucesor", así que, en secreto, contrajo matrimonio con Valeria Butti, bella hija de una distinguida familia genovesa. Luego, se reincorporó para su misión.

El 18 de diciembre los tres equipos estaban ya a bordo del submarino "Sciré", que descansaba en el lecho del mar frente a la rada de Alejandría. Los últimos informes del servicio secreto confirmaban que en el puerto se hallaban los acorazados "Valiant" y "Queen Elizabeth". De la Penne y el contramaestre Emilio Bianchi, que formaba pareja con él, se encargarían del "Valiant", mientras que el capitán de corbeta Antonio Marceglia con Spartaco Schergat, se ocuparían del "Queen Elizabeth".


Contramaestre Emilio Bianchi y su objetivo, el "HMS Valiant".



















Izquierda, Antonio Marceglia con Spartaco Schergat a la derecha. Abajo, el "HMS Queen Elizabeth".










El capitán de corbeta Vincenzo Martellota y Mario Marino, atacarían un petrolero naval de 16,000 toneladas y después desparramarían bombas incendiarias flotantes con la esperanza de que el petróleo del buque tanque prendiera fuego a toda la rada. Una vez terminada su tarea, las tres parejas ganarían a nado tierra firme y robarían un barco pesquero para ir a encontrarse el día 24 de diciembre con un sumergible italiano.













A la izquierda, Vincenzo Martellota y Mario Marino, a la derecha, integrantes del intrépido comando italiano de la Rada de Alejandría, antecesores de los comandos marinos SEAL.

(Como pueden apreciar, la realidad supera la fantasía, sólo que sin "chicas Bond", puros "muchachos Bond", jejeje).

Cerca de las 2100 horas, las tres parejas navegaron lentamente hacia el faro de Ras El Tin, a 1.5 km de distancia. Había que sincronizar las espoletas de acción retardada, que debían hacer explosión a las 0555 de la madrugada contra el buque petrolero, a las 0605 contra el "Valiant"; y a las 0615 contra el "Queen Elizabeth". Los atacantes todavía tenían tiempo para comer..., quizá su última comida. De unos receptáculos impermeables sacaron pollo frío, pan y pequeñas botellas de champaña. (El estilo ante todo, al fin caballeros).

En el momento de aproximarse a la red de acero que protegía la boca de la rada, De la Penne meditaba sobre lo que convenía hacer. Entonces, el faro y el puerto se iluminaron repentinamente. ¡Llegaban unos barcos! Y apenas se abrió la red para darles paso, entre las sombras aparecieron tres destructores y los tres "marranos" los siguieron dando bandazos en su estela.

El mejor lugar para colocar los explosivos era debajo de la torre número 1. Para comprobar la posición, De la Penne subió a la superficie, desenrollando una bobina de alambre que le guiaría de nuevo al "marrano" en su descenso. Cuando volvió a las tinieblas del fondo del mar, el motor de la pequeña embarcación no arrancaba. Al sospechar que el alambre pudiera haberse enredado en la hélice, se volvió hacia donde estaba Bianchi para hacerle señas de que lo desenredara. Pero Bianchi había desaparecido. De la Penne tuvo que trabajar... solo.

La carga explosiva estaba todavía a 30 metros de la posición debida. Trabajando con las ateridas manos desnudas, De la Penne empezó a arrastrar centímetro a centímetro aquella carga de 300 kilos sobre el fondo lodoso. Al cabo de casi una hora de esfuerzos, la carga quedó por fin en la posición debida, pero De la Penne estaba demasiado exhausto para fijarla al casco. Sin embargo, como el explosivo reposaba en el fondo a sólo 1.5 m del buque, tenía la seguridad de que cumpliría su misión. Eran las 0300 de la madrugada. Faltaban otras tres horas para la explosión.
A punto del desmayo, subió a flote, pero no sin causar un leve chapoteo. Este fue visto por el vigía de cubierta del "Valiant", que le iluminó con un reflector. Hubo disparos y, viendo cerca una boya, De la Penne nadó hasta ella en busca de protección. ¡Detrás estaba Bianchi! El equipo de respiración le había fallado y casi había perdido el conocimiento; subió a flote, volvió en sí en la superficie y nadó hasta la boya.


Pronto llegó un bote que hizo prisioneros a los dos italianos y los llevó a bordo del "Valiant". A las 0330 de la madrugada los interrogó en el castillo de popa el segundo de a bordo. Aparte de declarar sus grados y números correspondientes, ambos prisioneros se negaron a divulgar información alguna. Los separaron, y De la Penne fue encerrado en un compartimiento de la bodega del "Valiant", ¡casi directamente sobre los explosivos! Reanimado con un vaso de ron y cigarrillos que le dio un marino compasivo, De la Penne fue contando los minutos: las 5:30, las 5:40... ¿Pensaría en su familia, en sus camaradas, en su fin? Sabía que al explotar la carga el podría morir. Difícil situación para cualquier hombre...

De pronto, se oyó un rumor sordo en la lejanía. ¡Martellota y su compañero habían volado el buque petrolero! La explosión le había arrancado toda la popa, y además había averiado un destructor fondeado a su costado, pero las bombas incendiarias no produjeron el resultado previsto. Eran ya las 5:54... , faltaban sólo 11 minutos.

En estos momentos, muchas cosas debían estar pasando por la mente de nuestro personaje. ¿Qué hubieran pensado o hecho ustedes, camaradas de la Red? Supongo que podríamos haber simulado saber algo importante, y pedir que nos trasladaran a tierra firme. O por lo menos, pedir un café "antes de confesar", pero en cualquiera de los casos, lejos de donde él sabía "volaría" el buque y sus tripulantes. ¿O no?

Supongo que es así como nacen las Leyendas:

Faltando unos minutos para la explosión, De la Penne comenzó a golpear con insistencia a la puerta de su celda, pidiendo que le llevaran inmediatamente ante el comandante del acorazado, el capitán de navío Charles Morgan. Había tomado una decisión que lo honraría en los anales de la Guerra del Mediterráneo...

-Su buque va a volar en 10 minutos -previno al capitán británico-. NO QUIERO MATAR gente innecesariamente, así que le recomiendo que reúna a toda su tripulación sobre cubierta sin perder tiempo.
-¿Dónde ha colocado el explosivo? -preguntó Morgan-. Si se niega a decírmelo, tendré que enviarle otra vez a la bodega.
PERO De la Penne SE NEGÓ A REVELARLO. Si Morgan hubiera llegado a saber que la carga estaba suelta en el fondo del mar, sacaría al "Valiant" instantáneamente de allí y lo alejaría del peligro.


De modo que, mientras le llevaban otra vez a su celda y el sistema de altavoces del acorazado ordenaba que todos los tripulantes subieran rápidamente a cubierta, De la Penne mantenía los ojos fijos en su reloj. Era muy probable que los minutos que iban pasando fueran también los últimos de su vida. ¿Habría dispuesto bien la espoleta retardada? Lo peor es que en la oscuridad era imposible ajustarla al segundo exacto.

La explosión se produjo a las 6:06. El "Valiant" se estremeció y se llenó de humo. De la Penne salió despedido a través de la celda y perdió momentáneamente el sentido. Cuando lo recobró, vio que la explosión había arrancado la puerta. Subió a cubierta sin llamar la atención y observó fijamente al "Queen Elizabeth", que se hallaba próximo. A las 6:15 hubo una atronadora explosión. Marceglia había colocado la carga justamente debajo de la sala de máquinas del "Queen Elizabeth", de cuyas chimeneas brotó un surtidor de aceite que cayó sobre el puente y sobre el "Valiant". Como el mar tenía allí poco calado, los tres navíos tocaron fondo, pero se mantuvieron derechos.

En aquel momento, damas y caballeros, la armada italiana era la DUEÑA ABSOLUTA del Mediterráneo y, con la protección de sus cruceros, no tenía ningún problema para abastecer a las tropas alemanas e italianas del norte de África. ¡La Victoria parecía inclinarse, al fin, a favor de Italia y su aliada, Alemania, gracias al heroísmo de estos hombres!

Sin embargo, los cruceros nunca se aventuraron a salir..., por una increíble, inaudita y torpe razón. Las fotografías de reconocimiento aéreo tomadas al día siguiente fueron interpretadas acertadamente por los especialistas del servicio secreto italiano: el "Valiant" escoraba a babor; el "Queen Elizabeth" estaba hundido de proa; claramente se veía que estaban seriamente averiados.

¡Pero Mussolini sabía más que nadie! Afirmó que los buques no habían sufrido daño alguno. Aunque se trató de convencerlo de lo que esto implicaba, sus decisiones eran indiscutibles. Así, la flota italiana permaneció en puerto y desperdició una de las mayores ventajas que jamás habría tenido. Nunca más podría recuperarse de este fiasco. ¿La guerra hubiese tomado otro curso? Eso jamás lo sabremos.

Los ingleses hicieron cuanto les fue posible por dar visos de verdad al increíble desatino de Mussolini. Mientras bajo la superficie del mar se hacía una frenética labor de reparación de las vías de agua de 12 metros abiertas en los cascos de ambos navíos, encima de ella reinaba la calma. Los dos buques se las arreglaron para mantener el fuego en sus calderas, mientras que en cubierta se celebraban conciertos y recepciones. Todavía habría de transcurrir más de un año antes de que ninguno de los dos estuviera en disposición de volver a entrar en acción.

Los seis comandos italianos cayeron prisioneros. De la Penne fue enviado al Cairo y de allí a Palestina, desde donde logró escapar a Siria. Capturado nuevamente, se le puso a bordo de un buque que se dirigía a la India. Indomable, volvió a fugarse en la India, y una vez más se le capturó.

Hay hombres que nacieron para la Acción: poco después de hacer Italia la paz con los aliados en 1943, De la Penne fue repatriado y de inmediato se dio cuenta que había que frustrar los planes de los alemanes en retirada para obstruir el puerto de La Spezia. En compañía de otros voluntarios, y repitiendo la hazaña de Alejandría, se introdujo sigilosamente en la rada y echó a pique, antes de que pudieran sacarlos hasta la boca del puerto, los buques con que los alemanes pensaban obstruirlo.

Al fin, terminada la II Guerra Mundial, un día de 1945 se celebró una ceremonia extraordinaria. El príncipe heredero Humberto de Italia se disponía a otorgar la "Medaglia d'Oro", la más elevada condecoración de su país, a De la Penne y sus compañeros. Entre los invitados a la ceremonia se encontraba, como ironía del destino, el en ese entonces Vicealmirante Sir Charles Morgan, jefe de las fuerzas navales británicas del Mediterráneo: sí, aquél antiguo comandante del "Valiant". Gracias al aviso dado por De la Penne no se había perdido NI UNA SOLA VIDA entre la tripulación de los 1,700 hombres del "Valiant".

En el momento más emotivo de la ceremonia, el príncipe Humberto, después de una breve pausa, sonrió, y caballerosamente se volvió a Sir Charles Morgan e, invitándolo a sustituirlo en su puesto, le dijo:

-Almirante, creo que le corresponde a usted condecorar a este caballero.


De izquierda a derecha: Luigi Durand De la Penne, la presea "Medaglia d'Oro" y el Destructor (Cazatorpedero) Serie "Durand De la Penne".
El "Ammiraglio di Squadra" (Vice-Almirante) Luigi Durand De la Penne (1914-1992) se despidió de este Mundo en Genoa, Italia, donde también nació, un día cercano al de hoy, el 17 de Enero de 1992. En su honor, y el de toda la Armada Italiana, que dió Hombres de esta Naturaleza, se denominó a su moderna Clase de Destructores Navales como la "Serie Durand De La Penne", cuyos representantes actuales son la nave insignia "Luigi Durand De la Penne" (D560) y la "Francesco Mimbelli" (D561).

Y ahora, ¿qué les puedo decir? Sólo que tal vez, tal vez, en los peores momentos de nuestra(s) Historia(s), existen personas que sacan lo mejor de nuestra especie... y a pesar de nuestro pesimismo, nos enorgullecen.

¿Nos leemos la próxima? Será un honor para mí.

Con un cariñoso saludo mediterráneo, se despide de ustedes,

El Marítimo Unicornio...

jueves, 8 de enero de 2009

Preámbulo al Capítulo Segundo y un Abrazo para Año Nuevo...

Estimados compañeros de la Red:

Estoy de regreso, después de una de "esas" comisiones de "urgencia". Ustedes sabrán: en un país caótico, se tratan de arreglar los problemas que debían haberse previsto y solucionado fácilmente, cuando ya casi no tienen solución. Y entonces tienen que mandar grupos "tácticos" de emergencia para tratar de arreglar la situación.

Y entre estas labores, hay una que me llena sobremanera: atender y convivir con los peques, y ver que en cada niñ@ que nos rodea, tenemos la Esperanza de que las peores cosas puedan arreglarse, si los educamos y guiamos bien.

Hace unos días, acabando de repartir atolito y chocolate caliente, no faltó el chismoso que les orilló a que solicitaran una historia de parte del anónimo Caballito con Cuerno. Obviamente, elegí dos: un cuento de Isaac Asimov abreviado (que les relataré acá también) y la clásica narración del "Cuarto Rey Mago".

Al terminar, algunos niños, los mayores, me preguntaron: "entonces, ¿no vale la pena ser bueno, si hasta que uno se muere tiene su recompensa?". A ver, camaradas de la red: ¡¡¡échense ese trompo a la uña!!!

Recordé entonces el ambiente de pesimismo y amargura de estos últimos días, y el entorno de "miedo a la crisis" que nos han inyectado los medios, en general. Y sólo puedo decir que les respondí con la Antigua Filosofía de los Unicornios. Es algo extensa para un breve comentario, pero en resumidas cuentas, fue una síntesis de nuestro Credo (algo ya mencionado en el post "
Qué es el Unicornio"y el anterior a este, que pueden curiosear AQUÍ).

Les dije lo que todo Unicornito sabe muy bien: el Mundo es, por estructura y construcción básicas, INJUSTO. Lo que es justo para el gato y sus mininos, es INJUSTO para el ratón y los pajarillos. Lo que es justísimo para el cervatillo es INJUSTO para los leones y sus cachorros. Lo que es "justo" para el cauce de un río y sus habitantes, es INJUSTO para los humanos que son arrastrados por inundaciones y deslaves.

Pero solamente vuestra Especie, los Seres Humanos, pueden (si quieren y se lo proponen) CAMBIAR eso. Y esa es su Misión: aprender en este enorme campo de prácticas que es el Mundo, y crecer con cada nuevo conocimiento.

¿Dije Misión? No, debí decir PRIVILEGIO. Somos quizás la Única Especie que puede modificar, alterar y reconstruir su entorno, para Bien o para Mal. Es decisión nuestra. Y si decidimos NO HACER NADA, ni por nosotros mismos, mas que sentarnos a lloriquear o lamentarnos porque "Dios nos abandonó" o porque "el gobierno no nos da lo que es "justo" (???)... pues también es UNA decisión... y tendremos que afrontar las consecuencias de ESAS decisiones.

Claro, esto fue algo abreviado. Y con ejemplos y quizás palabras más sencillas. Pero fue una noche inolvidable, que terminó con una partidita de fútbol callejero nocturno, y un montón de lodo hasta en las orejas, jejeje!

Ahora mismo, que veo a mi alrededor el desencanto en muchos rostros y palabras, y las críticas a las historias que describen eventos de esperanza en nosotros y nuestras acciones, creo que debemos volver al estoicismo y fe de los Antiguos. Todos lo tenemos dentro, solamente que creo que nos da miedo encontrarlo y expresarlo, por temor a ser criticados o decepcionados.

De modo que, para este "Año Nuevo" que comienza (los Unicornios se esperan siempre al Año Nuevo Oriental: hay que cazar a "los dragones", jejeje) les deseo, de todo corazón, que encuentren al niño o niña que tienen encerrado dentro de ustedes, para el que cada día era un reto y una alegría. Para los que no había obstáculo que no se pudiera vencer, con un poco o mucho de imaginación, decisión y fe. Pero fe en ustedes mismos. Una combinación "infantil", sí, pero que los Antiguos, sus y mis Ancestros, llamaban de otro modo. Cuando veían a alguien así, con gesto adusto, pero con una gran sonrisa que se dibujaba lentamente en sus rostros, decían:


"Sí, esa criatura tiene ESPÍRITU...!"

Entonces, que el Espíritu en Nosotros los guíe en un Desafiante Año Nuevo de retadora "crisis", les desea, con un gran, pero GRAN Abrazo...

el Orgulloso (de todos ustedes!) Unicornio... ¡Que empiezen teniendo un Luminoso Día, Dondequiera que Estén!!!

sábado, 20 de diciembre de 2008

Capítulo Primero: La Navidad que detuvo una Guerra, Ypres, Bélgica, 1914.

Queridos lectores y amigos del ciberespacio:
Estamos en 1914 y el año comenzaba prometedor para una Europa en su apogeo cultural, material y político. Desde fines del siglo pasado, el XIX, las grandes potencias europeas habían mantenido la paz a pesar de crisis políticas diversas. Sin embargo, existía la semilla de una confrontación dadas las condiciones histórico-políticas de la región.

Como se sabe, cuando el archiduque y heredero del Imperio Austro-Húngaro, Francisco Fernando y su esposa sufren un atentado mortal en Sarajevo en junio de 1914, la tardanza en la reacción de Austria, convierte una crisis local en una crisis política europea, y se sale de control, dando origen a la "Gran Guerra".

Curiosamente, al principio esto provoca una euforia patriótica y nacionalista sin precedentes. Algo que al final de la guerra se convertiría en una decepción que arrastró al mundo a consecuencias impredecibles, desde el ascenso de un gobierno socialista y el voto femenino, hasta la caída de grandes imperios europeos y un nuevo orden mundial, donde los Estados Unidos se convertirían en la nueva potencia mundial. El Mundo ya no volvería a ser el mismo...

Sin embargo, esta "Gran Guerra" también es recordada por haber dado origen a un hecho sin precedentes en la historia. Los registros históricos relatan que este breve paréntesis de Hermandad y Humanidad enmedio de una de las confrontaciones bélicas más sangrientas y terribles de nuestros tiempos se inició en Ypres, en Bélgica, en el frente occidental.


Los historiadores le han llamado: "La Tregua de la Navidad"...
En la víspera de Nochebuena de 1914, informes de inteligencia militar aseguraban que, aprovechando la proximidad de dicha festividad de paz y amor, los alemanes (que eran descritos como unos "monstruos" por la propaganda británica) atacarían a gran escala aprovechando el sentimiento en la mismísima Nochebuena. Al ver esto, del lado alemán también se prepararon para una posible ofensiva "traicionera" durante una fecha tan especialmente señalada.
Así, los soldados británicos apostados en la llamada "Tierra de Nadie" (zona fortificada de trincheras y armamento entre los frentes) en Ypres, Bélgica, fueron obligados a mantenerse alertas y vigilantes, sin otorgar permisos (mas que a los altos oficiales, como se imaginarán) y soportando la soledad, el frío, la tensión y el miedo, en vísperas de Navidad... del mismo modo que los teutones.
Permítanme introducirlos al ambiente: la mayoría de estos combatientes eran jóvenes imbuidos de fervor patriótico, que pensaban (como la mayor parte de los europeos) que su bando llegaría a una rápida victoria, por ser los "buenos" y por tanto, tener el favor de Dios. Después de meses de estancamiento, llegaron a la deprimente y terrible "guerra de trincheras", una confrontación donde se peleaba en frentes de kilómetros extensos de zanjas, sin un avance real, y donde un descuido como asomar un poco de más la cabeza implicaba morir a manos de algún francotirador enemigo. Cuando en momentos "apropiados" se escuchaba el temido silbato de un oficial, había que salir de las trincheras para atacar las posisiones enemigas, ganar unos metros, y perderlos luego en la retirada, cuando eran salvajemente bombardeados por la artillería enemiga y el consiguiente contraataque... y así para ambos bandos. No había allí ninguna Gloria, ni Honor, ni nada de lo que les habían dicho antes de reclutarse. Sólo Horror y Desesperación (¿alguien sabe de una guerra que no los tenga?).
Entonces, volvamos a esa fría y estresante Nochebuena de 1914. Cuando los nerviosos y cansados vigías británicos observaron movimiento y luces en el lado alemán, dieron la voz de alerta y se prepararon para lo peor.
Y aquí comienza la Leyenda:
Los sobrevivientes de ese hecho contaban que los soldados alemanes colocaron arbolitos de Navidad que les habían enviados por orden del Káiser, con raciones extra de alimentos y licores, sobre el borde de sus trincheras. Otros relataron que comenzaron a escucharse villancicos en el lado de los teutones, y después la respuesta cantada desde el otro bando, intercambiando canciones como antes se intercambiaban balas y morteros...


Este es un fragmento de la galardonada película "Joyeux Noël" ("Noche de Paz"), donde se hace una reseña de los sucesos que desencadenaron aquélla legendaria "Tregua de Navidad" de la Nochebuena de 1914, en Ypres, Bélgica.[La versión equivalente en español se puede ver en http://mx.youtube.com/watch?v=o__bJZVk49U&feature=related ].
...hasta que en ese inesperado y casi irreal clima de confraternidad, algunos soldados germanos comenzaron a salir desarmados de sus trincheras, mientras los soldados franceses y británicos (ingleses, escoceses, galeses) los miraban asombrados, hasta que también se decidieron a salir, para después compartir chocolate, tabaco, pan y licor.
Posteriormente, harían el intercambio de objetos personales: fotografías, recuerdos, incluso los que no tenían nada que dar se arrancaban los botones de la casaca para entregarlos a sus nuevos "conocidos": con los que hacía unas horas se estaban matando.

Luego, cada bando pudo recoger a sus muertos y darles una digna sepultura (como se aprecia en el 2do. video). Imagínense una de estas escenas: alemanes enterrando a sus amigos y hermanos, recibiendo la bendición de un capellán inglés, al acorde de una marcha de honor interpretada por gaiteros escoceses y ayudando a sepultarlos por manos francesas. Al final, se celebraron ceremonias religiosas conjuntas y cuenta la leyenda (y algunos testigos, como Hubbert "Bertie" Felstead, fallecido en el 2001 a los 106 años!) que se celebraron partidos de fútbol entre uno y otro bando, donde ganaron los alemanes (desde entonces, caramba!!) por 3-2 y 2-1, aunque según Felstead, "éramos más de 100 soldados, como 50 por bando, pateando una especie de pelota y al final ya nadie contaba los goles!!".

Esta tregua comenzó a extenderse por todo el frente, hasta que inevitablemente los mandos superiores se dieron cuenta de lo que pasaba. Hubo castigos y represalias diversas en contra de los principales "instigadores" de esta Tregua: la mayoría fueron enviados a posiciones más ofensivas. Algunos franceses fueron pasados por las armas, como escarmiento. Los alemanes fueron enviados al terrible frente oriental, contra los rusos. Y desde entonces, cada víspera de Navidad se realizaban terribles bombardeos sobre el frente para evitar que se "relajara la combatibidad de los soldados" (??!!).


Los comandantes de cada bando ocultaron estos hechos. Las fotografías y cartas donde se evidenciaba este legendario hecho, fueron confiscadas y destruidas. Sin embargo, una mínima parte logró pasar la censura, y los sobrevivientes de este hecho llevaron la Leyenda de La Tregua de Nochebuena a sus familias, como Alfred Anderson, un escocés fallecido en noviembre de 2005, a los 109 años!! Fue el último sobreviviente aliado testigo de este increíble suceso. Y a pesar de todo, ahora sabemos de esta historia que pareciera argumento de película, pero que, para Honor y Gloria de la especie humana, realmente ocurrió.
Y de hecho, se convirtió en una referencia recurrente, como en la película de donde se toman los fragmentos que ilustran este post: "Joyeux Noel", 2005. (En particular, me gusta por las interpretaciones de nuestro conocido, tenor mexicano Rolando Villazón, que dobla a uno de los actores principales de la película). También la película "Oh,What a Lovely War!" (1969), de Sir Richard Attenborough (del que recordarán la superproducción "A Bridge Too Far", 1977, con Liv Ullmann, Sean Connery, Michael Caine, Robert Redford, etc.) y el video de Paul McCartney "Pipes of Peace" (1983) hicieron referencia a este extraordinario hecho.



Quizá nosotros, aunque en tiempos de crisis, no podamos imaginar lo que significa sentir la solidaridad y la hermandad humanas, como se debe sentir en situaciones de verdad límites. Tal vez nos quejamos con justa razón de vivir un tiempo con dificultades. Pero no olvidemos a los obreros, campesinos, artesanos y estudiantes que con cierto equivocado idealismo y engañados por ideas falsas de Honor, Patria y Gloria, sacrificaron sus vidas en vano, hasta que en una fecha como estas, descubrieron que ante todo y después de todo, Todos Nosotros Somos Hermanos. Y que podemos contar con quien menos esperaríamos, solamente dándonos la oportunidad de conocernos... y compartir nuestro afecto y amistad.

¿Demasiado idealista? Quizás sí. Pero a veces hay que apostar Todo a nuestros Antiguos Principios. Porque si eso no vale la pena, entonces, ¿¡qué diablos hacemos aquí!?
Esperando que estas épocas los llenen de la Confraternidad y Esperanza que acompañó a los soldados de Ypres, en esa Navidad de 1914, y con el primero de muchos abrazos afectuosos y con enorme cariño, se despide por ahora,
El Idealista (se nota?) Unicornio...
P.D. Espero no haberlos aburrido, pero tenía que contarles todos los antecedentes. Si gustan, los espero en la próxima entrega, en otra Navidad inolvidable para muchos marinos y soldados: Capítulo Segundo: La Navidad que pudo cambiar la Guerra: Alejandría, 1941.